Oct 2, 2018
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Dos argentinos ganaron 50 mil dólares en un concurso que organizó Facebook

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Uno cree que las redes sociales son entornos efímeros donde compartir información, pasar el rato y navegar. ¿Pero qué tal si un día la plataforma se personifica y te premia por lo que venís haciendo? Algo así les pasó a dos emprendedores argentinos cuyas comunidades, “San Miguel conectado” y “LadiesBrunch”, se consolidaron exitosamente a los ojos del Programa de Liderazgo Comunitario de Facebook. 
 
Y por eso les darán un reconocimiento que tiene dos dimensiones: una intelectual, ya que los capacitarán en Estados Unidos en temas de liderazgo; y otra económica: un premio de hasta US$ 50.000 para que puedan darles continuidad y mejorar sus proyectos.
 
No son los únicos, ya que se trata de una iniciativa global en la que Facebook invertirá US$ 10 millones en total. Como informó la compañía, los participantes que aplicaron al programa fueron 6.000, de los que se seleccionaron 100. De ellos, 22 son de América Latina. “Las áreas en la que trabajan van desde educación a compromiso cívico, resiliencia comunitaria, salud y bienestar, y apoyo parental”, detallaron.
 
En cuanto a los argentinos galardonados (Cristian Arenal y Marina Ponzi), lo cierto es que, a simple vista, mucho no se parecen. ¿Qué los une? A ambos los mueve la filantropía y una búsqueda parecida: crear lazos y ayudar a otros. Por eso se juntaron para la foto.
 
Cristian Arenal tiene 32 años y vive en San Miguel desde siempre. Su vida laboral osciló entre las empresas de tecnología y el diseño multimedia. No lo dice, pero se nota: es familiero. Mientras habla con Clarín pasea el cochecito donde reposa su bebé de dos meses.
 
Tal vez sea ese costado el que lo impulsó, hace seis años, a armar un grupo cerrado en Facebook, “San Miguel conectado”, para contactarse más eficientemente con sus familiares, amigos y vecinos. Eran unos pocos y ahora son 100.000, un tercio de la población de esa localidad. La experiencia, como la describe Cristian, se parece a un cuerpo vivo que late online cada día. La solidaridad y la cofradía entre vecinos dominan su espíritu.
 
Distinta es la historia de Marina Ponzi, también en sus treintas, creadora y líder de la comunidad “LadiesBrunch”: estudió Comunicación y, tras vivir un año en España, entendió que trabajar en relación de dependencia no era lo suyo. Quería ser libre?, soltar su creatividad. Y algo más: Europa le despertó un peculiar interés por el mundillo culinario, en particular, la moda del “brunch”, esa fusión que combina desayuno y almuerzo, que en Argentina todavía resulta extranjera más allá del ámbito porteño.
 
“Me fui de Europa estimulada por la movida del brunch. Cuando volví a la Argentina, buscando lugares así, noté que había muy pocos. Así que junté la necesidad de querer emprender con esas ganas de salir a brunchear”, recordó Marina.
 
Lo decidió, lo hizo y le fue bien. Pero en el camino que hizo para ella misma aprender a autogestionarse, terminó queriendo enseñar a otras mujeres: es ese círculo virtuoso el que define a “LadiesBrunch”, una comunidad de mujeres que comparten sus experiencias de empoderamiento.
 
“Armé un blog y a través de las redes empecé a invitar a chicas que me parecían interesantes. Les conté lo que quería hacer: juntarnos a brunchear y hacer intercambios de negocios. Después de eso todo fue un boca en boca”, contó Marina, y agregó que “los encuentros, de unas 40 mujeres, se hacen una vez por mes, en Buenos Aires y Rosario. Siempre viene una speaker, alguna emprendedora destacada que inspire con su historia”.
 
La movida de Cristian es otra: “La idea fue compartir información para conectarnos. San Miguel es un partido chico y estamos cerca, pero a la vez estamos lejos porque no conocés a tu propio vecino. A medida que fue creciendo, noté como la comunidad se había vuelto como un hijo para mí: no tengo ningún rédito económico por coordinar este grupo y desde la primera hasta la última hora del día estoy administrando y viendo qué comentó la gente”.
 
Marina se siente realizada cuando ve chicas que, tras los encuentros, “se van felices, con la cabeza a mil, conscientes de que hay otras puertas”. Del mismo modo, Cristian observa un cambio cultural en San Miguel: “Los vecinos ven mejor la ciudad y quieren seguir haciendo cosas: esta semana, una señora me decía que está ayudando a chicos a los que les da una merienda. En dos minutos aparecieron cien usuarios queriendo llevar alimentos”.
 
Tengo este hobby y quisiera pegar un volantazo, es una de las frases que suele escuchar Marina: “Por eso nuestro foco son las mujeres que están arrancando, o sea, la que están en los primeros tres o cuatro años de vida de su proyecto. También las que simplemente quieren dar el salto y no se animan”.
 
Hoy, el empoderamiento femenino es clave, opinó Marina: “Casi no se hablaba de temáticas de género. Después de tanto tiempo, que se le dé valor económico al rol de la mujer en la sociedad, es increíble”.
 
Con el mismo optimismo, Cristian reflexionó sobre el lugar de la solidaridad en la sociedad argentina: “Todo el tiempo veo cómo la gente quiere pasar del posteo a la acción. Nosotros sólo les brindamos un canal para hacerlo. Acá se ve lo real: lo doné, llegó y veo la foto. La gente quiere eso. Pero ocurre porque de por sí los argentinos somos solidarios”.
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