El Mundial fue mucho mejor para los Pumas que el cuarto puesto

0
Nota leida 328 veces
El Mundial fue mucho mejor para los Pumas que el cuarto puesto

LONDRES.-La imagen del final no refleja lo que fue la actuación de los Pumas en el partido por el tercer puesto, pero sí la de la Copa del Mundo. La vergüenza, el ir hacia delante y el no darse por vencidos aun vencidos son facetas que quedarán en la memoria a la hora de recordar este paso por Inglaterra 2015. No hubo bronce, pero sí rugby. Este equipo lo intentó siempre. Por momentos, muy bien. Y fue esa propuesta, la de atacar con convicción y corazón, la que significó un triunfo en el balance global de los siete compromisos.

El try en la última pelota anotado por Juan Pablo Orlandi, y elaborado y empujado por todos, no alteró la victoria de los Springboks ni modificó el concepto de los 80 minutos. Los Pumas tuvieron su peor desempeño en la Copa del Mundo, pero no debían irse sin ese try que, al fin de cuentas, terminó de darle al seleccionado argentino la imagen que merecía en este torneo. Porque más allá de lo de anoche en el Estadio Olímpico, el equipo tuvo un gran Mundial. Y llegar a las semifinales, hasta las últimas horas de acción y compartiendo cartel con los tres colosos del sur, fue algo excepcional, si se toma en cuenta el corto recorrido profesional que tiene el rugby argentino. Frente a Sudáfrica, que fue superior en todos los aspectos del juego, los Pumas recayeron en viejos vicios, especialmente la disciplina y la concentración. Cedieron 15 penales, una enormidad en este nivel. Si bien algunos se debieron a la interpretación del irlandés John Lacey -flojo el nivel del arbitraje, acorde con un reglamento que no es justo con las sanciones-, la mayoría se debió a desatenciones de los argentinos. Salvo uno en el que la pelota pegó en un poste, Handré Pollard facturó todos los que ejecutó a los palos. Tampoco anduvo el line albiceleste y -lo que fue más notorio por lo exhibido en los partidos anteriores- no hubo quiebres en el ataque. Los pocos fueron por arrestos individuales, como de Tomás Cubelli y de Matías Moroni, quien tuvo un gran desempeño y fue la figura de su equipo, confirmando a Inglaterra 2015 como el Mundial de su consolidación internacional. Los Pumas, por momentos, parecieron los de otros tiempos posteriores a 2007: perdidos, sin brújula, sin saber qué hacer con la pelota. Todo eso que habían dejado atrás en este mismo campeonato.
 
Foto: LA NACION  / Aníbal Greco
Nicolás Sánchez, que ayer fue el capitán por la ausencia de Agustín Creevy, no puso excusas. "Hay que dar la cara y decir que jugamos mal", enfatizó otro de los puntos altos en este torneo, que incluso está muy cerca de consagrarse como el máximo goleador (ver la página 7). Sin embargo, hay más aspectos por tener en cuenta, que desnudan otra realidad: si bien la base se amplió y mucho en los últimos años, todavía no es suficiente. Se necesita más tiempo y más competencia. A los Pumas les faltaron ayer jugadores muy importantes en el esquema que lleva adelante Daniel Hourcade. A ver: Creevy es quien gana los metros de ventaja; Juan Martín Hernández es el que distribuye y piensa el juego, y Juan Imhoff, el que lo remata con tries, más lo que aportan Joaquín Tuculet desde el fondo (electricidad y seguridad de manos) y Marcos Ayerza desde el scrum. En esa lista se debe incluir también a Marcelo Bosch, que no se quedó fuera ayer por lesión, sino por una decisión del entrenador. No hay mejor organizador de la defensa que él. Y eso se sintió cuando no estuvo. Y no estará más. No terminó siendo lo de 2007. Aquella vez, además del llegar al bronce, los Pumas perdieron un solo encuentro. Pero este certamen, aun con el cuarto puesto y tres derrotas, es más prometedor. Ayer Hourcade rescató esta comparación. Dijo que no quería que se viviese una transición tan larga y tan dura como la posterior a 2007, cuando varios jugadores emblemáticos decidieron no actuar más. "Ahora está abierta la puerta y eso es lo que nos habíamos planteado: dejar algo", enfatizó el preparador que se lleva de este Mundial un reconocimiento unánime a su labor de convencer a un plantel de que había que atacar. ¡Y vaya si lo hicieron estos Pumas! Sin dudas, el punto más alto de rendimiento fue ante Irlanda. Es verdad que ante contra una Irlanda disminuida por lesiones, como ayer lo estuvieron los Pumas. Pero hay que ganarle de esa manera al bicampeón europeo. Esa tarde, en el Millennium, el seleccionado argentino se recibió de grande por cómo jugó. Hizo una exhibición brillante de lo que es jugar al rugby. Y -vale aclararlo- no se trató de una actuación antojadiza; fue producto de todo lo que se vino ensayando en el campo y en la cabeza.
Foto: Reuters 
Frente a los Wallabies apareció otra faceta, que ya es de los Pumas y que este equipo sacó a flote: el corazón. Superados ampliamente por un rival espléndido en la defensa y en el ataque, los argentinos terminaron contagiando y emocionando. Increíble: sin hacer tries y con posibilidades de un hipotético empate. También eso es una virtud que apuntala el futuro. Sin corazón y emoción, no hay Pumas. Estos chicos, debutantes en su mayoría en un Mundial, recién salidos de los Pumitas, lo tienen de sobra. Habrá, sí, un tema que se deberá explorar más a partir del año que viene, cuando entre en escena la franquicia del Super Rugby, que será sostenida por estos mismos Pumas. Desde el staff, que realizó un trabajo digno de destacar, se bajó una consigna que el plantel adquirió. Como dicen los jugadores, compraron la idea de Hourcade. Sin embargo, el equipo a veces quedó preso de su propio sistema. No siempre es lo más aconsejable eso de morir con la de uno. El rugby es un juego de múltiples alternativas y vale usar todas. Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica, los tres mejores, lo hacen. No están atados a nada. Resuelven según lo que se necesita en cada momento. El final es para el final. El de jugadores que han sido símbolos en la última década. Anoche, en el estadio Olímpico, ante 55.925 personas, se dio la última vez con la celeste y blanca para Juan Martín Fernández Lobbe y Horacio Agulla, Pumas de Bronce. Tampoco ya estarán, seguramente, Marcos Ayerza y Marcelo Bosch. Era el toque de emoción que necesitaba este cierre de un Mundial histórico para el seleccionado. Esto no es un comienzo. Esto ya está en marcha.
 
Foto: LA NACION  / Aníbal Greco
250 Fueron los puntos convertidos por los Pumas en el Mundial, a un promedio de 35 por partido. En todos los Mundiales, marcaron 992 tantos. 97 Puntos señaló Nicolás Sánchez, máximo goleador del torneo; le lleva 22 al australiano Foley y 34 al neozelandés Carter, quienes juegan hoy. 27 Tries apoyó la Argentina, casi 4 por cotejo; el promedio hasta este Mundial era de 2,4. Ahora, el promedio en Mundiales quedó en 2,73. 5 Tries apoyó Juan Imhoff en el torneo; con 7, es el tryman argentino en Mundiales. Detrás, con 4, quedaron Ignacio Corleto, Felipe Contepomi, Pablo Bouza y Martín Gaitán. 4 Victorias lograron los Pumas en Inglaterra 2015, con 3 derrotas. En el historial, quedó con saldo en favor: 19 éxitos y 18 caídas. 21 Fueron los penales convertidos por los Pumas en sus 7 partidos. ph.
Compartir
COMENTA CON FACEBOOK

DEJA UNA COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here