Nov 12, 2018
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Juan de Dios Gutierrez descrito como narcisista y psicópata

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Para el tribunal de Alzada quedó demostrado en la investigación la manipulación que ejerció el sacerdote sobre la víctima de 16 años. La causa irá a una de las Cámaras Penales para el juicio.

Los informes psicológicos y psiquiátricos, tanto del acusado como de la víctima, fueron claves para que la Cámara de Apelaciones,  por unanimidad, dejara firme la elevación a juicio contra el cura Juan de Dios Gutiérrez, quien está imputado por el abuso sexual de una adolescente de 16 años ocurrido en septiembre del 2015 en el departamento Belén.

Así lo confirmaron los fundamentos esgrimidos por los jueces Juan Pablo Morales, Edgardo Rubén Álvarez y Raúl Da Prá a los que El Ancasti tuvo acceso. Morales puso en relevancia los informes de las pericias psicológicas y psiquiátricas del  sacerdote y de la víctima. Sobre Gutiérrez recordó textualmente el resultado de aquéllas al señalar en el expediente que “…llama la atención la falta de angustia (de Gutiérrez)  y predominan rasgos obsesivos y un nivel de ansiedad paranoide”. En tanto recuerda que de la pericia psiquiátrica surge que el acusado muestra “al momento de la evaluación rasgos de personalidad narcisista y de tipo psicopática” según el informe de la profesional que realizó las entrevistas.

Asimismo el magistrado destaca que contrario a lo esgrimido por la defensa del imputado, quien señaló en su presentación que “nunca hubo interés en denunciar por parte de la menor, porque era un encuentro, una relación aceptada y consentida”, en la “investigación se han recabado distintos elementos probatorios que valorados en su conjunto permiten llegar a la conclusión que el justiciable manipuló a la víctima al punto tal de anular o destruir la subjetividad, tal cual lo señala correctamente el Magistrado de Control, lo que motivó su no posibilidad de consentir libremente la acción”.

Los otros jueces coincidieron con los fundamentos esgrimidos por Morales refiriéndose Álvarez Morales a la ampliación de declaración que realizara la víctima y que fuera atacada por la defensa del imputado. Para el juez “no se visualizan indicios de que la misma haya falseado su declaración. La víctima  presentaba “sensación de inseguridad, exposición y angustia y que la vergüenza hizo que algunas cuestiones no haya relatado y que ahora quiere ampliar la misma” había señalado el informe del profesional que asistió a la adolescente.

Por su lado Da Prá señaló igualmente que “nada indica que en la menor exista tendencia alguna a falsear situaciones con el propósito manifiesto de perjudicar al acusado, pues el testimonio vertido por la ampliación satisface el principio de no contradicción respecto de los antecedentes que obran en los autos”.

El hecho

El hecho salió a la luz en octubre de 2015 tras la denuncia de la madre de la adolescente, que tomó conocimiento del ultraje. El fiscal Jorge Flores de Belén ordenó la inmediata detención de Gutiérrez, quien tenía a cargo una agrupación juvenil que trabajaba con la Iglesia y realizaban diversas actividades. En ese contexto fue que la víctima conoció al sospechoso.

Gutiérrez estuvo privado de su libertad hasta el 2 de diciembre de 2015 cuando fue excarcelado tras morigerarse su acusación. En primera instancia había sido imputado por “abuso sexual gravemente ultrajante agravado” y “corrupción de menores”. Esta última acusación fue desestimada y quedó imputado por “abuso sexual con acceso carnal agravado por la condición de ser representante de un culto religioso o no”. Esta figura penal prevé una pena que va de los 8 a los 20 años.

La causa del sacerdote Renato Rasgido, aún en Apelaciones

Un año antes de la denuncia contra Gutiérrez, un sacerdote de Andalgalá, Renato Rasgido, fue denunciado por una serie de abusos sexuales contra un adolescente y cuyos hechos habrían ocurrido en esa localidad y cuando el chico lo acompañaba a otros pueblos.

A diferencia de Gutiérrez, Rasgido nunca estuvo detenido. En junio, el Juzgado de Control de Garantías dejó firme la elevación a juicio pero la defensa del religioso apeló ese dictamen.

La audiencia estaba prevista para el miércoles pero fue suspendida. El cura está acusado de “abuso sexual simple agravado en concurso ideal con corrupción de menores”, “abuso sexual con acceso carnal agravado en concurso ideal con corrupción”.
Según la denuncia, los abusos habrían comenzado en 2012, cuando el chico tenía 12 años. Aquella primera vez Rasgido lo habría tocado en sus partes íntimas. La conducta del párroco se habría repetido durante un viaje en camioneta a Aconquija. En esa oportunidad, el religioso lo habría accedido carnalmente por primera vez.

Tras la imputación de Rasgido fue apartado de esa diócesis y fue alojado en el edificio del Obispado, en calle San Martín de esta ciudad.

“Tenía miedo, me amenazaba”

En febrero pasado El Ancasti publicó una entrevista exclusiva con el joven, víctima de los abusos del religioso. “Yo tuve varios intentos de suicidio. El más fuerte fue el que me hizo decidir para contarlo” manifestó en esa ocasión. El joven, ahora tiene 18 años, explicó que se acercó a la Iglesia cuando comenzó con las clases de catecismo.

Sin embargo, tras los ultrajes, llegó lo peor ya que Rasgido lo amedrentaba para que no le contara a nadie lo ocurrido. “Tenía miedo, él me amenazaba si decía algo. Tenía miedo que lo hiciera”. Por esa razón se recluyó en soledad y eso lo llevó a intentar quitarse la vida en más de una ocasión.

Aberración

  • La Red internacional, con sede en Italia, está agrupando todas las causas contra curas acusados de abuso sexual en Argentina. Ya suma más de 17 casos.
  • La causa de Gutiérrez y la de Renato Rasgido se encuentran en el listado nacional de abusos sexuales cometidos por autoridades eclesiásticas.
  • Una investigación de la Agencia Télam en 2017 dejó al descubierto que la denuncia contra el cura Julio César Grassi de Buenos Aires no fue un hecho aislado: desde entonces cuatro nuevas denuncias se sumaron por año y solo 3 fueron sancionados con la máxima pena prevista por el derecho canónico: la expulsión del sacerdocio.
  • Son 59 sacerdotes y tres monjas los denunciados en el país. De todos ellos, 8 recibieron una condena judicial. Los datos muestran cómo un complejo sistema de responsabilidades dentro de la Iglesia permite que rara vez haya una condena.
Seccion:
Belén · Policiales

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