Los mejores lugares en el país para avistar OVNIS

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Los mejores lugares en el país para avistar OVNIS El primer encuentro con OVNIS reportado en Argentina se produjo la noche del 3 de julio 1965, cuando personal militar de las bases antárticas argentinas de Orcadas y Decepción denunciaron un objeto no identificado que irradiaba colores verdes, rojos y amarillos. Tres días después, la Marina difundió un comunicado oficial donde confirma la observación, pero no llegaba a conclusiones sobre qué podría haber sido. El 3 de julio de 1960, atardecía en Yacanto, en Traslasierras, cuando el entonces capitán Luis Niotti observó y fotografió un objeto cónico, flotante, que a los pocos segundos se alejó a velocidad luz. El registro es considerado como la primera fotografía de un OVNI en el país, aunque un informe de la época de Aeronáutica aseguró que "la sombra podría atribuirse a la sensibilización de la película fotográfica por influencia de radiaciones no comprendidas en el espectro luminoso y de naturaleza desconocida". Sin dudas, el periodista José de Zer, convirtió al Cerro Uritorco, ubicado en Capilla del Monte, en el centro neurálgico del avistaje de ovnis, cuando en la década del ’80 realizó una serie de notas del estilo aventura para Nuevediario. Lo que de Zer nunca dijo es que el famoso aterrizaje del plato volador se produjo en otro cerro, Del Pajarillo, en enero de 1986, a varios minutos de distancia del primero, donde todavía se puede apreciar una aureola en la vegetación. Capilla es la punta de la zona conocida como el Triángulo de Fuerza, que tiene sus otros vértices en la Laguna de Mar Chiquita y en Merlo, San Luis, e incluye a la sierra de los Comechingones, un gran campo magnético, donde esta población originaria pereció -en Ongamira- ante los conquistadores y que es uno de los lugares con mayor material fotográfico, apócrifo o no. Una de las leyendas más conocidas es la de la ciudad Intraterrena de Erks, que tendría una entrada metafísica en algún lugar del Uritorco, un ingreso hacia otra dimensión, pero que se realiza solo de manera espiritual, y que se conectaría, mediante túneles, con los otros epicentros energéticos más importantes del globo: Shambala (Tíbet), Asgar (Rusia), Tula (México), los Pirineos (entre Francia y España), Ghiza (Egipto); el monte Pérsico y Miztitlan -la ciudad de los Hombres Sabios- frente al Machu Picchu, en Perú. La sumatorio de avistamientos junto al folklore local sobre seres incoropóreos convirtió en Capilla del Monte en un paraje elegido tanto por lo fanáticos del fenómeno OVNI como de lo espiritual y lo New Age. En sus alrededores florecieron negocios orientados solo hacia estas temáticas, centros de meditación, comunidades sectarias y, por supuesto, muchos charlatanes. A 163 kilómetros de Salta capital, se encuentra la ciudad de Cachi, una localidad a 2.500 m sobre el nivel del mar. Para llegar se recorren algunos de los paisajes más lindos de la provincia norteña, como la recta del Tin Tin y el Parque Nacional los Cardones y es, justamente allí, donde aseguran que se pueden observar visitantes del espacio exterior con mayor facilidad. Una de las historias más conocidas involucró a dos policías de Cachi, Ramiro Corimayo y Humberto Flores, quienes relataron en 2001 su experiencia a medios locales: "Avanzamos por la ruta 33 y ya en el ingreso a la Recta, donde está el Parque Nacional, hacia el Este, más o menos en los cerros Tirados, que están a unos 20 o 30 kilómetros de distancia, Flores me dice: mirá, un farol (luz mala)", dijo Corimayo. La luz, contaron, se acercó a una gran velocidad y se posó sobre el costado de la patrulla, acompañó el trayecto a lo largo de 18 kilómetros y "de a ratos ascendía y descendía". Antonio Zuleta, comunicador social y eximio andinista, posee un programa de radio en el pueblo, aunque es mucho más conocido por sus filmaciones sobrenaturales. Su voz, sus experiencias, son compartidas por miles de creyentes de la visitas de seres de otro planeta. También en Cachi, en el barrio a Fuerte Alto, a una media hora a pie de la plaza principal, los amantes de la ufología tienen otro rincón que no deben perderse: la caverna del suizo. Werner Jaisli vive en Argentina hace casi una década, en su país quedaron su mujer y sus hijos, todos mayores de edad, que aceptaron que su padre viviese en una "casa" cavada en la tierra, de menos de 2×2, donde solo posee una litera, unos estantes y una especie de cocina a leña. Werner recorre las calles de Cachi, que tan bien supo retratar el gran poeta y escritor, Juan Carlos Dávalos, vestido como un druida y un cigarrillo, siempre en mano. De mirada serena y sonrisa fácil, le explicó a Infobae que decidió convertir ese lugar, a los pies de la precrodillera en su hogar, luego de una experiencia metafísica: "Era la medianoche del 24 de noviembre de 2008. En el pueblo había una fiesta, mucha algarabía y de golpe todo se apagó, como que el tiempo se detuvo. En la oscuridad total aparecieron dos objetos luminosos, que avanzaron sobre el río Calchaquí". "Estaban a la altura de mis ojos, desde mi posición. Eran sólidos, circulares y como de metal bruñido. No sé por qué, pero mentalmente les pedí que se acercaran y lo hicieron. Estaba con un vecino, Luis, y los objetos proyectaron sobre nosotros un haz de luz. En ese momento, algo comenzó a pasar en mi interior, sentí un mandato, una misión: Me pidieron telepáticamente que construyera un ovnipuerto". Y así lo hizo. Entre la ladera del cerro y su caverna, Werner diseño el tan mentado ovnipuerto: una estrella central blanca de 36 puntas y 48 metros de diámetro y al medio de la cual hay otra menor, del mismo color, pero de 12 puntas. A casi 30 kilómetros de Cachi, se encuentra Seclantas, un poblado que se caracteriza por tener cuatro cuadras de largo y dos de ancho. De allí sale el camino de tierra de 12 kilómetros que se dirige a la Laguna de Brealito, un espejo de agua perdido, en el que se reportaron "extraños fenómenos" tanto sobre como bajo el agua, dando lugar a historias sobre presencia de OSNIS -Objetos Submarinos No Identificados- como a leyendas del estilo "Nahuelito". Hasta 1991 el Uritorco se robaba toda la atención de los cazadores de ovnis. Sin embargo, a partir de ese año el foco se centraría en Victoria, una ciudad situada a 330 kilómetros de Buenos Aires, en Entre Ríos, lindando con el río Paraná, especialmente en las luces que aparecen en la Laguna del Pescado. En poco tiempo relatos de todo tipo surgieron de la ciudad mesopotámica: avistamientos, encuentros cercanos de tercer tipo y hasta abducciones con teleportación incluída. La euforia extraterrestre aumentó cuando el 17 de septiembre, el diario Clarín publicó que había técnicos de la NASA entrevistando testigos. A partir de 2005 allí funciona el primer Museo del Ovni del país, uno de los diez desperdigados por el globo, que reúne recortes periodísticos, investigación en fotos y videos, análisis y objetos caídos desde el cielo que no poseen explicación científica, como la esfera caída en Casilda, Santa Fe, el 7 de febrero en el año 1991; la pieza de metal traslúcida de Rincón Del Doll -Victoria-, entre otros objetos. Por otro lado, tanto en Entre Río como Santa Fe y otras provincias ganaderas es donde más se reportan casos de mutilación de ganado. Ituzaingó, la ciudad del oeste del Gran Buenos Aires, también es famosa por sus constantes apariciones. En internet existen muchísimos videos caseros y profesionales sobre lo que sucede alrededor del campo del INTA. Canal 9, como en los ’80 en el Uritorco, captó justo el momento en que uno se atravesaba mientras la periodista relataba las experiencias de los vecinos. Fuente: www.infobae.com
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