Nov 12, 2018
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Nación impide a los artesanos de Laguna Blanca vender sus prendas en el exterior

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Artesanos de Laguna Blanca expresaron su malestar por la demora y desde Ambiente ratificaron la situación. Aseguraron que se trabaja en un nuevo proceso para evitar la burocracia.

Los artesanos de Laguna Blanca plantearon recientemente su preocupación por la demora que produce el área de Fauna Silvestre de la Nación en la certificación, a través de estampillas, de las prendas de vicuñas que ellos elaboran y que son necesarias para poder venderlas al exterior. Ante esto, el jefe del Área de Manejo de Vicuña y Certificación de Fibra, Lucas Florit, admitió que los trámites burocráticos en Nación son los que están demorando la posibilidad de que los artesanos vendan sus prendas y aseguró que se trabaja en una nueva modalidad de etiquetado, que agilice la situación.

Florit señaló que el proceso de certificación “es delicado” por la burocracia que existe alrededor de las prendas para poder comercializarlas. Explicó que en Laguna Blanca hay artesanos y esquiladores, algo que no se da en otras comunidades o cooperativas del resto de la provincia. Ellos acceden a fibra en bruto, provista por la Secretaría de Ambiente ya que el Área de Manejo y Certificación fiscaliza y ejecuta todas las esquilas que se hacen en la provincia. De todo lo que se obtiene, la Secretaría se queda con un 20% de la fibra que luego es vendida a los artesanos a un precio subsidiado (por ej. un artesano inscripto puede comprar un kilo de fibra a $1.000 cuando en el mercado internacional está a $18.000).

El proceso y la traba

El funcionario recordó que, a nivel internacional, Argentina está adherida a CITES, un convenio que legisla sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre, y busca preservar la conservación de las especies mediante el control de su comercio. Este convenio le permitió a Catamarca hacer uso del recurso en el año 2002. A partir de ese año la Provincia trabajó en la extracción de fibra en bruto en conjunto con los artesanos.

También regulan la actividad la Ley Nacional y la Provincial de Fauna Silvestre, donde se establece el marco legal.

Cuando el artesano termina de hilar o tejer, las autoridades del área deben certificar la prenda. Sin embargo, el inconveniente comienza cuando debe hacerse la certificación en la Nación. “Hace años venimos peleando con este asunto porque no podemos permitir ni es viable que todos los artesanos viajen para hacer el estampillado” señaló. A la vez indicó que ese estampillado es el que respalda la Ley Nacional y está por encima del certificado provincial. “Planteamos esta problemática e hicimos que a través del convenio de la vicuña, firmado por Argentina, Bolivia, Chile y Perú, se establezca la idea de colocar etiquetas en las prendas y no las estampillas. Así, nos las pueden mandar desde Buenos Aires para que nosotros las distribuyamos acá y de esa manera se evita que los artesanos viajen a Buenos Aires” explicó en diálogo con radio Valle Viejo. Según Florit, eso ya está “a punto de salir” aunque hay un freno por falta de presupuesto, pero esto sería la solución para la problemática y se evitaría la instalación de una oficina de Nación en Catamarca para hacer el estampillado, algo que había propuesto la diputada Paola Bazán como una forma de acelerar los tiempos y evitar esta demora que perjudica a los artesanos de las cooperativas.

Esto se produce porque todas las prendas que quieran venderse fuera del país deben estar avaladas por Nación, por la adhesión a los convenios internacionales. “Nosotros tratamos de ayudar a mantener todo al día, mantengo constantemente contactos con funcionarios de Nación para que no se perjudique a los artesanos” aseguró Florit.

Develó que por ejemplo el año pasado 460 prendas que fueron certificadas salieron para la venta en el exterior y 279 quedaron en el interior y que fueron compradas por ciudadanos argentinos, es decir un total de 739.

La lucha con el mercado ilegal

A la vez, Florit explicó que siempre existió un mercado ilegal de la venta de fibra de vicuña que artesanos compran a cazadores. “El cazador te ofrece el cuero de los animales a $600, que tiene 350 gramos de fibra, y la Secretaría vende a $1.000 un kilo en bruto de manera legal”.

Para el funcionario ofrecer una fibra más barata y de manera legal que la de los cazadores es uno de los métodos para evitar la caza ilegal de los animales. Además se está capacitando a las comunidades para que se vuelquen por la esquila en silvestría, así lograron transformar a cazadores, como por ejemplo, la de El Peñón.

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Belén

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