“No hay límite para los eventos naturales”

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    Jorge Maza, director del Centro Regional Andina y Gerente de Programas y Proyectos en el Instituto Nacional del Agua, se refirió al fenómeno climático que afecta a la provincia de Catamarca, al que calificó como un “evento excepcional”.
 
    En diálogo con la prensa local, Jorge Maza, director del Centro Regional Andina y Gerente de Programas y Proyectos en el Instituto Nacional del Agua, señaló que las lluvias de los últimos días en Catamarca y las violentas crecidas en los ríos son un “evento excepcional”, y brindó detalles técnicos que explican por qué se produjeron daños en infraestructura.
    “Las obras de ingeniería, defensas, puentes, etcétera, siempre tienen un riesgo asociado. Se diseñan con caudales que tienen un riesgo asociado. Es decir, no es que el diseño signifique que nunca va a pasar nada y todo va a quedar bien siempre. Y aparentemente lo que pasó en Catamarca es un evento excepcional, que quizás esté en el límite de los parámetros de diseño con los cuales se diseñaron las obras”, analizó el especialista.
    A su vez, Maza apuntó que en las crecidas como las que sufrió Catamarca, el agua, ya sea limpia o con carga de sedimento, siempre produce inconvenientes.
    “En estos ríos el agua lógicamente trae mucho sedimento, vegetación flotando, y entonces muchas veces se atasca en los pilares de los puentes, formándose una especie de endicamiento de los mismos, levantando el nivel del agua, el cual produce una presión mucho más grande sobre la estructura, desencadenando a veces incluso el colapso del puente. Y también el agua sin sedimento tiene la desventaja de que produce erosiones, socavando las estructuras como los pilares o los estribos, también a veces produciendo una falla estructural en los puentes”, detalló.
  Zona de peligro
    Asimismo, Jorge Maza recordó que en 2015 hicieron un estudio de la cuenca del río Paclín y que responderán al pedido del Gobierno de Catamarca de hacer un relevamiento de lo ocurrido en este temporal, con miras a “tener una estimación de los caudales que han escurrido, y de alguna manera correlacionarlos con los resultados que nosotros obtuvimos en los estudios”.
    En cuanto a dicha investigación, el director del Centro Regional Andina rememoró que “uno de los principales objetivos era determinar las líneas de inundación. En ese orden, se verificaron que había algunas instalaciones particulares que estaban en zonas de peligro”, al tiempo que subrayó que “no hay límite para los eventos naturales. Entonces, la gente tiene que estar consciente de que si se instala en la rivera de un río, en algún momento va a quedar perjudicada”.
 
    Además, el Gerente de Programas y Proyectos en el Instituto Nacional del Agua estimó que al estar establecidas en zonas aledañas a las riberas, seguramente “son construcciones de tipo clandestinas, porque la rivera es territorio del río, el cual es de la provincia, entonces no tienen títulos del inmueble donde están”. 
 
    De acuerdo con Maza, en esas circunstancias “se recomienda realizar un ordenamiento territorial, para poder decirle a la gente ‘usted está en riesgo de inundarse, de peligro de vida por estar instalado acá’. Pero esos pobladores siempre quieren que les hagan obras de defensas, sin embargo eso es costosísimo. Es mucho más económico que la gente se traslade, que el Gobierno en vez de construirle una defensa, le construya una casa en otro lado”.
    Con respecto a cuándo arribarán a la provincia, el especialista afirmó: “pensamos viajar pronto, antes de que se borren los rastros, para poder hacer una estimación de los caudales, y de alguna manera correlacionarlos con los que están determinados en nuestro estudio, y así poder conocer qué probabilidad de ocurrencia ha tenido este evento”.
  Imprevisible
    Por último, Jorge Maza se refirió a la posibilidad de implementar sistemas de alarmas. “Más allá de las alertas que produce el Servicio Meteorológico Nacional sobre la posibilidad de lluvias en determinadas zonas, uno podría implementar un sistema de alerta en una cuenca siempre y cuando los tiempos que se producen por la alerta permitan evacuar gente, pero si todo el flujo es muy rápido no hay tiempo de hacer nada”.
    “Hasta que no llueve uno no sabe lo que va a pasar, (muchas veces) no hay posibilidad de hacer una previsión y hacer una acción de defensa civil”, finalizó.
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