Nov 12, 2018
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Un joven del norte belicho fue condenado por un abuso sexual.

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En diciembre de 2016 en una comunidad originaria del interior de Belén, un joven –que por entonces tenía 24 años- había abusado sexualmente de una niña de 13 años. Entre ambos había un vínculo familiar aunque no convivían en el mismo domicilio. En un primer momento, el joven fue acusado por el delito de “abuso sexual con acceso carnal agravado por la situación de convivencia con la víctima” pero el pasado 19 de octubre, la Cámara Penal de Segunda Nominación lo halló culpable por el delito de “abuso sexual con acceso carnal” y, en consecuencia, fue condenado a la pena de siete años y seis meses de prisión.

Los jueces Jorge Álvarez Morales, Rodolfo Bustamante y Luis Guillamondegui valoraron que el relato de la víctima, más allá del dolor y tristeza que entre sollozos dejó resumir, “reflejó una sinceridad palpable que permiten constatar racionalmente la veracidad de su testimonio”. En virtud de ello y prueba valorada, los magistrados advirtieron que los abusos se materializaron, que no se avizoró en la niña un discurso inducido por los progenitores, ni terceras personas, menos aún que exhibiera actitudes hípermaduras que tiendan a crear una fábula haciendo perder espontaneidad y sinceridad a su relato.

Después de ocho meses, la niña pudo contar lo que había vivido en aquella oportunidad. Dado que fue amenazada por su agresor, no pudo decir nada anteriormente. “Se supo lo acontecido recién cuando el joven se apareció imprevistamente en la oscuridad de la noche, golpeando las puertas e ingresando a la vivienda para dirigirse a la habitación de la niña, ello, aunque no haya tenido mala intención, sin dudas provocaron en los sentimientos de la chica un estímulo inevitable para que reaccionara con sumo pavor, como lo hizo, suponiendo que aquél iba a someterla nuevamente. En ese preciso momento, se produjo un ‘clic’ en su psiquis y temerosa fue corriendo hasta la habitación de sus padres a contarles qué le había pasado tiempo anterior con el imputado”, detallaron.

Para los jueces, tan veraz es lo sucedido, que por un acto imprevisto y repentino del autor, la víctima estalló en llanto temiendo que el imputado la volviera a abusar sexualmente. El padre, cuando se descubrió la verdad, golpeó al acusado y lo llevó hasta las autoridades de la Comunidad a la que pertenecían. Los delegados de base escucharon a la víctima decir que era verdad que había sido violada por el acusado, por lo que se labró un acta.

“Es así que, en virtud de lo ocurrido esa noche de agosto de 2017, por sugerencia de la cacique Iris Aguilar Villacorta, formularon la denuncia en la Ciudad de Belén ese mismo día 20”, destacaron.

El defensor Guillermo Narváez esgrimió que su defendido vive en la comunidad aborigen y que es indígena. Aludió a los tratados internacionales incorporados por la Constitución Nacional y en particular mencionó el artículo 75 inciso 17 que resguarda la etnia y protegen las costumbres de los pueblos originarios.

“Rechazamos de plano estos argumentos, para el caso que nos ocupa, tanto la víctima como su familia que pertenecen a la misma comunidad, no solo repelieron el hecho, sino que formularon denuncia y declararon ante la justicia.

No existe un derecho autónomo para esta Comunidad Diaguita Calchaquí en orden a las acciones que se le reprochan al encausado, tampoco su conducta está mínimamente justificada por normas propias de la etnia a que pertenecen.

El accionar del imputado no está excluido de las normas que rigen el Derecho Penal Argentino para los delitos que se cometan dentro de nuestro territorio”, advirtieron.

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Belén · Policiales

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