Stephen Hawking dijo cuándo se acabará la vida en la Tierra

Ya el año pasado, el físico teórico más famoso alertaba sobre catástrofes venideras y la necesidad de colonizar el espacio y migrar hacia nuevos planetas para salvar el destino de la humanidad y su civilización.

“No tenemos futuro si no colonizamos el espacio”, afirmaba Stephen Hawking a mediados de 2016, agregando que en un plazo de “entre 200 y 500 años” es posible que se realicen los primeros viajes interestelares sin retorno.

Ahora, yendo aún más lejos en su hipótesis, el científico vivo más famoso terminó de ponerle fecha al fin de la Tierra como sitio habitable: durante la cumbre Tencent WE, en China, anunció la llegada del apocalipsis para el año 2600.

Para Hawking, en 600 años la Tierra no será habitable por dos razones fundamentales: el incremento desproporcionado de la población y la elevada demanda de energía por parte de esa población y su consecuente desarrollo.

En definitiva, para el físico solo nos queda como alternativa volar a otro planeta y colonizarlo, lo que podría lograrse en no más de 500 años.

Registran «sonidos escalofriantes» provenientes del espacio

En vísperas de Halloween la NASA puso a disposición del público galáctico una recopilación de sonidos escalofriantes recogidos por medio de las diferentes sondas que surcan el espacio.

“Algunas naves tienen instrumentos capaces de capturar emisiones de radio. Cuando los científicos las convierten en ondas sonoras, los resultados son espeluznantes de escuchar”, señaló la NASA en referencia a estos audios.

En cuanto al bramido de Júpiter, la NASA revela que fue recogido en junio de 2016, cuando la nave espacial Juno cruzó el límite del inmenso campo magnético del planeta. Este sonido representa el momento en el encuentro entre Juno y el arco del choque de Júpiter. Capturar este momento es posible gracias a la sonificación de datos.

La sonda Galileo, también captó extrañas ondas de radio procedentes de las cercanías de Júpiter, de la luna Ganímedes, en la que se cree que hay un océano bajo la superficie.

En Saturno, el planeta de los anillos donde recientemente se derrumbó la sonda Cassini, es otra potente fuente de rasguidos espaciales. La sonda captó allí las ondas de radio emitidas por el planeta y relacionadas con las potentes auroras que ocurren en los polos de Saturno.

Entre los temas de esta playlist aparece también el sonido dejado por el cometa Tempel 1. Estas ondas de radio fueron captadas en febrero de 2011 por la nave espacial Stardust, que muestra un ruido arrojado por partículas de polvo y pequeñas rocas.

El resto de los sonidos están en este sitio

Nobel de Física para tres estudiosos de las ondas gravitacionales

Los científicos estadounidenses Rainer Weiss, Barry C. Barish y Kip S. Thorne fueron galardonados hoy con el Premio Nobel de Física 2017 por su «decisiva contribución al detector LIGO y la observación de las ondas gravitacionales», anunció hoy la Real Academia Sueca de las Ciencias.

Los tres galardonados, explica el fallo, contribuyeron «con su entusiasmo y determinación» de forma «inestimable» a poner en marcha el Observatorio de Ondas Gravitacionales por Interferometría Láser (LIGO), la iniciativa que detectó por primera vez esas ondas, informó la agencia EFE.

Tras «cuatro décadas de esfuerzos», este proyecto en el que colaboran unos mil científicos de una veintena de países, fue el que detectó por primera vez, el 14 de septiembre de 2015, este fenómeno cósmico que Albert Einstein había predicho un siglo antes en su Teoría General de la Relatividad.

Esa vibración, que llegó a la Tierra de forma «extremadamente débil», provenía de la colisión de dos agujeros negros, sucedida hace 1.300 millones de años, explica el jurado.

Su medición «es ya una prometedora revolución en la astrofísica», argumenta el comunicado de prensa de la academia.

Weiss recibirá la mitad del premio en metálico de este Nobel y sus dos colegas compartirán el resto.

Los tres físicos fueron reconocidos este año, junto al proyecto LIGO, con el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica.

Weiss, Thorne y Barsih trabajan en la Colaboración Científica LIGO y VIRGO, que une a los detectores del LIGO localizados en Livingston (Louisiana) y Hanford (Washington) y el detector franco-italiano VIRGO, localizado cerca de Pisa (Italia)

Rainer Weiss, que nació en Berlín en 1932, ejerce en el Instituto de Tecnológico de Massachusetts (MIT); mientras que Barry Barish, nacido en Omaha (Estados Unidos) en 1936, trabaja en el Instituto de Tecnología de California (Caltech) junto a su colega Kip S. Thorpe, nacido en Logan (Estados Unidos) en 1949.

El año pasado, la Real Academia Sueca de las Ciencias distinguió con el Nobel de Física a los británicos David Thouless, Duncan Haldane y Michael Kosterlitz, por descubrir estados poco usuales de la materia que abrieron la vía al desarrollo de materiales innovadores.

La dotación del premio es de 9 millones de coronas suecas (1,1 millones de dólares), después de que este año la Fundación aumentara el monto de las distinciones Nobel por primera vez en cinco años.

Anuncian nuevamente la llegada del fin del mundo

El próximo 21 de octubre será el fin del mundo, según David Meade, escritor estadounidense aficionado a la astronomía y la numerología bíblica, publica ‘The Sun’. Sin embargo, de acuerdo al autor, no se tratará de algo fulminante: a partir de esa fecha la Tierra iniciará un recorrido de siete años de destrucción, llenos de desastres naturales.

El estadounidense ya falló en un pronóstico similar recientemente: había profetizado que el 23 de septiembre sería el apocalipsis. Desde entonces, incluso ha explicado las razones de su error, aunque esto no pudo detener la gran ola de memes que inundó Red luego de que otro fin del mundo resultara falso.

Según la teoría de Meade, “la criptografía astronómica más reciente acerca de la llegada de esos juicios inminentes inicia la semana del 21 de octubre” del año en curso. Y luego de siete años a los que denomina Tribulación, llegará el milenio de la paz, asegura.

Durante esos años, sostiene Meade, el planeta Nibiru —un mítico cuerpo celeste que permanece escondido en el sistema solar— se acercará a la Tierra y causará desastres naturales de todo tipo, como movimientos telúricos y tsunamis, que privarán a los seres humanos de su red eléctrica durante semanas. Asimismo, el planeta será impactado por el asteroide Wormwood, de al menos 3 kilómetros de diámetro. Como si fuese poco, a ese cóctel mortal le agrega los conflictos con el uso de armas nucleares.

“Los disturbios y los saqueos serán desenfrenados… la sociedad se encontrará en un caos”, advirtió este teórico de la conspiración.

Asimismo, agregó que durante este período de siete años Jesús descenderá del Cielo para llevarse consigo a todos los fieles y a los que obedecieron la palabra de Dios. Y aseguró que esto sucederá después de que la humanidad sufra extensos cortes de electricidad. Meade ha hecho mención a los recientes terremotos y huracanes, calificándolos como los primeros signos del inminente sufrimiento. Pero no todo es negro en sus predicciones: aseguró que en 2024 la Tierra tendrá un nuevo renacer con aquellos que fueron “seleccionados por el Señor”.

  • Los astrónomos han especulado durante décadas con la existencia del hipotético Planeta X en el sistema solar, también conocido como Némesis, Tyche o Nibiru. Según las teorías más extendidas, se trata de un objeto de gran tamaño, similar a Saturno y ubicado al margen del cinturón de Kuiper, una región del sistema solar que se encuentra más allá de la órbita de Plutón.
  • En marzo de 2014 la NASA afirmó que había utilizado el Explorador Infrarrojo de Campo Amplio (WISE, por sus siglas en inglés) para buscar una gran cantidad de objetos celestes, pero no encontró evidencia de que el hipotético Planeta X exista. 

Científicos buscan una especie extinguida en 1936

 

Científicos australianos buscarán tigres de Tasmania después de que en dos ocasiones «creíbles» testigos hayan asegurado que vieron especímenes de estos animales.

Científicos australianos de la Universidad de James Cook se han lanzando en busca de tigres de Tasmania, desaparecidos en 1936, siguiendo la pista de testigos que aseguran haber visto supuestos ejemplares de este animal en algunas zonas de país, informa ‘The Telegraph’. En el marco del estudio, que comenzará en abril, los investigadores colocarán más de 50 cámaras trampa para detectar a este animal, también conocido como tilacín o lobo marsupial, en las zonas de la península del Cabo York, en el noreste de Australia.

La argumentación de los científicos se apoyan en dos ocasiones en las que la testigos aseguraron haber visto criaturas que se parecían mucho al tigre de Tasmania. Según los científicos, estos avistamientos son «creíbles».

En 1983 un operador turístico llamado Brian Hobbs se topó, supuestamente, con una familia de estos animales. El hombre contó que aquellas criaturas tenían forma de perro y presentaban rayas en sus lados. Patrick Shears, exguarda, también asegura haber visto un tigre de Tasmania y añadió que los aborígenes locales a menudo tropiezan con seres parecidos a los que llaman «tigres de luna». Shears afirma que estos animales son curiosos y que si uno no se mueve ni hace ruido, pueden aproximarse a la gente.

Sin embargo, otros investigadores como el profesor Bill Laurance, de la Universidad de James Cook, consideran que es poco probable que esta especie sobreviviera con una población tan escasa. Con todo, Laurance admitió que las descripciones obtenidas de testigos en cuanto a ojos, color, tamaño, forma de cuerpo, comportamiento y otros rasgos de los animales hallados en Queensland «no se corresponden con atributos conocidos de otras especies de gran tamaño corporal como dingos, perros salvajes o jabalíes» que habitan esta zona.

Aunque siguen apareciendo informes sobre supuestos avistamientos de tigres de Tasmania, ninguno ha sido confirmado hasta la fecha.

Fuente: RT

Hoy se verá la Superluna

Según informó la agencia DPA, Guido Thimm, gerente del Centro de Astronomía de la Universidad de Heidelberg, en el sur de Alemania, explicó que «cuanto más cerca está la Luna de la Tierra, mayor es la fuerza gravitatoria. Esto puede producir mareas vivas más fuertes».

 

 

Sin embargo, no se esperan efectos graves.

 

El 14 de noviembre, exactamente a las 13:52 GMT (10:52 de Argentina) tendrá lugar la fase de luna llena. Sólo tres horas antes, la Luna se situará extremadamente cerca a la Tierra, a tan sólo 356.509 kilómetros de distancia.

 

Después de ese día habrá que esperar hasta el 7 de abril de 2020 para verla a una distancia parecida, a 356.907 kilómetros de la Tierra.

 

El 4 de enero de 1912 estuvo todavía más cerca al situarse a tan sólo 356.375 kilómetros.

 

La cercanía lunar también influirá en las mareas vivas, como se conoce a una pleamar especialmente alta y a una bajamar más baja de lo normal.

 

Aproximadamente cada 14 días -en luna llena o luna nueva- la luna, la Tierra y el Sol se sitúan en línea. La marea alta es entonces unos centímetros más alta de lo habitual y la marea baja algo más baja.

 

Normalmente una marea viva de este tipo apenas llama la atención.

 

También la corteza terrestre se ve afectada.

 

«La Luna tira de un lado, el Sol del otro. La Tierra se convierte un poco en una pelota de rugby», explica el astrónomo. Sin embargo, la deformación es realmente pequeña y no se esperan efectos dramáticos, como terremotos debido a la proximidad de la Luna.

 

«Los procesos en el interior de la Tierra juegan un papel mucho más grande», agrega.

 

No obstante, tampoco se debe infravalorar la importancia de la Luna. «La Luna determina desde hace millones de años la vida en la Tierra». De acuerdo con el astrónomo, sin ella la Tierra giraría de manera irregular.

 

La Luna proporciona estabilidad al eje terrestre. «Es como una especie de pastor que cuida de su gran rebaño de ovejas», agregó.

Fuente: www.telam.com.ar