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Docente de el El Tolar, postulada para un reconocimiento internacional

Amalia Agüero, directora de la Escuela Nº 474 de El Tolar, departamento Belén, fue postulada para participar en el Global Teacher Prize, un premio anual de un millón de dólares que la Fundación Varkey entrega cada año a un docente extraordinario y comprometido que haya alcanzado  un impacto inspirador en su escuela y en su comunidad. Esto es producto de la repercusión que tuvieron notas periodísticas realizadas por medios nacionales sobre el trabajo que realiza la educadora en el establecimiento educativo del paraje.

La comunidad, compuesta por 80 habitantes, tiene su acceso a 41 kilómetros por una huella por medio del río y luego a lomo de mula atravesando un empinado cerro, un  camino que va desde La Soledad hasta El Tolar de 27 kilómetros y  se conforma en dos tramos. Por el primero, de 12 kilómetros, se puede acceder en 4×4 hasta el pie de la cuesta y otros 15 kilómetros a través de un sendero, donde la parte más compleja es la quebrada de aproximadamente 3 kilómetros. Para llegar a la escuela, los docentes atraviesan el complicado recorrido caminando y a lomo de mula en difíciles condiciones climáticas.

Sobre la postulación, Amanda contó en diálogo con El Esquiú.com: “Recibí un email en el que Federico Johansen, integrante de la organización, me decía que había acercado mis datos la periodista María José Mastromarino como una docente argentina que hace cosas extraordinarias en su tarea, que me postulaban y que debía completar datos porque creían que tengo las condiciones para el premio por el impacto que genero en los alumnos. No podía creer, me sorprendieron muchísimo”.

 La docente envió la postulación, que incluye una serie de consultas que efectúan desde la organización, y ahora se encuentra en análisis  del equipo de la fundación Varkey y la entidad.

En relación con la posibilidad de participar en el certamen, la docente comentó: “Para mí es un honor sólo que me postulen, más allá de que pueda ganar, porque son maestros de todo el mundo. Es como el premio Nobel para maestros, algo que nunca hubiera soñado, la verdad que todavía no lo puedo creer”.

En cuanto al trabajo en el lejano paraje belicho, señala: “Trabajar aquí es la felicidad puesta en mis manos, amo los chicos, a la comunidad. Cuando llegué vi gente tan sufrida. Como personas son incomparables, inmediatamente supe que tenía que ayudar y mucho. Llegar es mucho sacrificio, imagínese que son nueve horas a lomo de mula o 12 caminando; en medio de todo hay golpes, dolores, cansancio, frío. Las adversidades para llegar son muchas, pero más es lo que recibo aquí, que es el doble de lo que yo les pueda dar”.

Amalia trabaja en la escuela de El Tolar desde abril del 2017 y hace unos días fue titularizada en su cargo, que reconoce que le generó una inmensa alegría. Al respecto, dijo: “Han pasado varias cosas, después de 16 años llegó la tan ansiada titularización y por otro lado la postulación a un premio a nivel mundial. Este reconocimiento se lo merecen muchos docentes que diariamente dejan su alma en lo que hacen en el lugar que sea por el bien de los chicos”.


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