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La escalofriante historia del “necronomicón”, el libro que te puede llevar a la muerte

Desconocido para el gran público, el libro titulado «Necronomicón» ha sido siempre muy requerido, muchas veces de forma infructuosa, por numerosos investigadores, historiadores y estudiosos de todo lo que es ocultismo, brujerías, profecías y encantamientos. No por nada, su bien ganada fama de que roza las fronteras entre la realidad y la ficción lo hacen merecedor del calificativo de «maldito», definición que se acrecentó con el correr del tiempo, dado que muchos indican que esa obra es de las más peligrosas de la historia. Sin medias tintas, uno de los libros más temibles del mundo. No se sabe si el notable escritor estadounidense del género del terror H. P. Lovecraft fue quien lo redactó o si en realidad fue quien lo descubrió y entonces lo reeditó. Lo cierto es que se coloca en el pedestal de la mala fama a este compendio literario en el que las invasiones de planos e inframundos, así como las fórmulas mágicas, abundan, y que básicamente es, a todas luces, nefasto. Sí, porque se dice que quienes se han animado a leer sus páginas o han dedicado horas a estudios de sus insospechados textos, han terminado de la peor manera, ya que muchos fueron sorprendidos abruptamente por la muerte o han caído en un estado de demencia inesperada. Existen muchas versiones apócrifas, ya que los primeros publicados son prácticamente inaccesibles. Si llegara a sus manos, ¿sería capaz de leerlo?

Todos los porqués

El «Necronomicón», en todas sus versiones, aun en las más apócrifas (que, ya se explicó, existen), expone las ideas más horribles y las verdades oscuras las describe de una manera terriblemente convincente, lo que hizo que muchos lectores desembocaran en la locura o el suicidio solamente por atreverse a recorrer sus páginas. Además de las antiguas afirmaciones y profecías premonitorias, el libro también contiene hechizos y encantamientos que en manos equivocadas pueden crear un daño impensable, en especial si se quieren poner en práctica. Todas las copias originales conocidas del «Necronomicón» se mantienen bajo llave y no están disponibles al público. Varias organizaciones y sociedades de culto, por diferentes razones, buscan todas las copias del libro que se encuentran aún en manos privadas. Cualquier intento de difundir su contenido ha terminado en tragedias debidas a accidentes que son atribuidos a la maldición que parece acompañar sus páginas, siendo un gran misterio todo lo que rodea el mundo del «Necronomicón».

El libro considerado «maldito».

¿Tenía la fórmula?

El gran Howard Phillips Lovecraft, un sorprendente literato estadounidense que, a pesar de su temprana muerte a los 46 años (¿habrá tenido algo que ver el libro?), era un estudioso de lo oculto, lo terrorífico y lo esotérico, muchas veces citó en diferentes novelas haber descubierto una obra escrita en la que había un relato de fórmulas mágicas para invocar lo sobrenatural, conjugadas con un conocimiento particular de la relación espacio-tiempo. Todo eso, plasmado en obras luego reeditadas, dio comienzo a que se hablara del «Necronomicón» (en español se puede traducir con acento incluido). Por eso son muchos quienes afirman que fue él mismo quien lo escribió. Por eso mismo, entusiastas, investigadores, colegas y hasta analistas que bucean en estos temas han tratado de localizar una copia impresa del enigmático libro, sin lograr resultados positivos, a pesar de ser considerado por muchos como uno de los libros más peligrosos para la humanidad. ¿Qué se puede obtener en sitios webs, fácilmente? Quienes se animen a buscarlo, confirmen primero que no se trate de versiones apócrifas, algunas reducidas, que no reflejan todo el original.

H.P. Lovecraft, supuestamente, creó toda una alquimia para llegar a esa obra. En el mundo gótico de horror, varios analistas dicen que contiene la realidad más terrorífica jamás descripta, además de oscuros rituales con el poder de destruir toda vida sobre nuestro planeta. El autor, a través de sus novelas, despertó el interés sobre el «Necronomicón» tanto en sus seguidores más fieles, lectores curiosos y estudiosos del ocultismo, como en muchos detractores, que aun así leían sus escritos. Las dudas han subsistido hasta nuestros días, pero con el correr de los años muchos investigadores dudan de la veracidad del «Necronomicón» y su existencia. ¿Cuál es la oscura verdad oculta detrás de este grimorio de ficción de H.P. Lovecraft?

Mejor, teoricemos

A lo largo de décadas, los estudiosos en ocultismo han teorizado sobre este macabro libro, mientras comenzaban a aparecer copias falsas. Pero las mejores pistas sobre la verdadera historia detrás del mítico «Necronomicón» se ubican con claridad en los escritos de Lovecraft, quien siempre repitió que se trataba de una obra de ficción. De todas maneras, en su propia biografía sobre el «Necronomicón», en 1927, arrojan lo que parecen ser muchos errores deliberados que dan pistas sobre la verdad detrás de la ficción de Lovecraft.

Hay quienes consideran que Lovecraft había tomado conciencia de que no era el momento de decir verdades utilizando como medio de comunicación sus novelas y cuentos. En su momento expresó que su «Necronomicón» fue escrito en la ciudad de Damasco, en el 700 d.C., por un árabe demente, Abdul Al-Hazred, pero resulta que otros dicen que fue el árabe Ali al-Husayn, conocido como Ibn al-Rawandi o Rhazes. Confuso, ¿no? Otros, en cambio, opinan que no hay tal confusión y que en realidad fue el escritor y astrólogo Abu Ali al-Hasan, pero no se descarta a un místico judío, Alhazen ben Joseph. Sea quien fuere, alguien tenía fórmulas mágicas y se codeaba con muchos más misterios.

El recorrido del libro

Rhazes nació en el 827 d.C. en Marwarrudh actual, al norte de Afganistán. Inicialmente abrazó al Islam y se nutrió de esos conocimientos, pero también aprendió la Kabbalah, el sufismo, el árabe y el gnosticismo cristiano. Así, fue el autor de obras sobre teología y filosofía de las que sólo quedan algunos fragmentos. Años después y mientras se introducía en el ocultismo, Rhazes comenzó a efectuar peregrinaciones y expediciones a lugares remotos y salvajes. Pasó varios meses con un desconocido maestro en el desierto de ad-Dahna antes de desaparecer por más de diez años sin dejar ni rastro en el desierto rojo de Rub al Khali. Según su propia escritura, vivió durante esos años en la mítica ciudad perdida de Iram, donde estudió enseñanzas antiguas y secretas. Recaló en Alejandría, pasó por El Cairo y luego se dirigió hasta la necrópolis de Saqqara, en Menfis. Rhazes dedicó el resto de su vida al estudio de las ciencias ocultas y la escritura de su libro, «Al Azif».

Editado y también destruido

«Al Azif» fue editado en unos pocos ejemplares entre los místicos árabes y teólogos. Sin embargo, y debido a sus mensajes, el libro se prohibió y todas las copias ubicadas fueron destruidas. A principios del 1100 d.C., «Al Azif» fue traducido al griego, muy posiblemente en el monasterio de San Pablo, el anacoreta en Egipto, y al parecer le dio el título de «Necronomicón» ( ò ). En 1211 d.C. la traducción griega estaba prohibida y todas las copias conocidas fueron quemadas por orden del patriarca de Constantinopla Miguel IV.

Hasta el día de hoy, no está claro, quien fue el autor de los textos.

Ya iniciado el siglo XIV, «Al Azif» se tradujo por primera vez al latín por Arnaldus de Villa Nova (1235-1311), probablemente basado en el original perdido. En 1389 el papa Bonifacio IX prohibió cualquier escrito relacionado con «Al Azif», tanto la traducción de Arnaldus como la versión griega. Bonifacio IX ordenó quemar todas las copias que se pudieran hallar. Algunas fuentes afirmaron que una traducción griega llegó a Rusia durante la caída de Constantinopla en 1453. El libro habría estado en la biblioteca privada del Zar hasta la caída del imperio. Empero, hay rumores sobre copias que se imprimieron durante 1499 y 1500. Rasputín decía poseer uno, que le habría regalado la tercera esposa del zar Nicholas. No se conoce ninguna de estas copias aun hoy. La única, del texto árabe original «Al Azif» y la traducción prohibida griega, fue destruida o robada cuando los beduinos saquearon el monasterio de San Pablo y quemaron su biblioteca, en 1448 d.C.

Se va expandiendo

En 1541, el alquimista y místico alemán Theophrastus Paracelsus imprimió su propia traducción alemana de la versión al latín de Arnaldus. Una copia del libro de Paracelsus se dice que fue tomada como botín por los suecos en Praga en 1648, pero habría sido destruida en el gran incendio en el Palacio Real de Estocolmo, en 1697. Durante el año 1600, otro místico, el inglés John Dee, culminó su propia traducción al inglés del «Necronomicón», pero el texto no se publicó hasta después de su muerte. Meric Casaubon imprimió la traducción al inglés de Dee en una edición muy limitada en 1651, un año después, el médico danés Olaus Wormius realizó una nueva impresión de Arnaldus en Alemania, otra vez en lengua teutona.

La versión de Simon

Otra de las versiones reconocidas es el llamado Necronomicón de Simon. La editorial Avon Books fue fundada en 1941 por la Corporación de Noticias de América (ANC) para crear una competencia con la edición de libros de bolsillo, muy difundida por entonces. Avon publicaba novelas baratas, así como colecciones de cuentos dirigidas al público más joven. Entre esos escritores de entonces se encontraba H.P. Lovecraft. Tras cambiar de sede varias veces entre las décadas de 1940 y 1960, la editorial decidió dar un giro en sus publicaciones a mediados de la década de 1970. Se desconocen los motivos, pero decidieron crear una versión propia del «Necronomicón», aunque muchos indicaron que se trataba de algo más que el simple objetivo de ganar dinero.

Así, en 1977 Avon Books publicó el «Necronomicón de Simon». Se tituló así debido a que fue escrito por un hombre identificado sólo como «Simon». El libro pretendía derivar su contenido desde la mitología sumeria, que, como se recordará, fue una civilización relacionada con los Annunnaki (para muchos, nuestros antecesores).

Sin embargo, de lo que realmente se trataba era más de la mitología babilónica y su introducción trató de identificar los Grandes Antiguos y otras criaturas introducidas en «Mythos» de Lovecraft con dioses y demonios sumerios y babilónicos. Los cuentos presentados en el libro eran una mezcla de mitos mesopotámicos y una historia desconocida sobre un hombre llamado el «árabe loco».

Lo extraño de la publicación era que el «Necronomicón de Simon» no tenía vinculación directa con los escritos de Lovecraft. De hecho, este último escribió muy poco acerca del «Necronomicón», habiendo sólo unos pocos pasajes de sus historias en las que cita al libro. Tal vez el más conocido es: «Que no está muerto lo que puede yacer eternamente y, con el paso de los eones, aun la muerte puede morir».

Justamente, este clásico pasaje no se incluye en la versión de Simon, lo que para algunos es una prueba de que el «Necronomicón» realmente existió pero era otra cosa. /Crónica

Se trata de una de las lecturas más temidas.


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