Abr 12, 2020
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EXORCISTA DEL VATICANO

La historia del padre Gabriele que enfrentó a Satanás

“El mundo está bajo el poder del diablo», dijo una vez.

El padre Gabriele Amorth fue por 30 años el jefe de exorcismos del Vaticano, y constantemente era solicitado para ayudar a aquellas personas que tenían encuentros con el mundo satánico y eran poseídas.

Pero en 1997 un joven italiano llegó a su oficina en Roma. Iba acompañado por un sacerdote y otro hombre, un traductor.

El joven solo habló en italiano y estaba afligido, asustado. Se notaba que algo mal pasaba con él, pues luego comenzó a hablar en un perfecto inglés y en una voz que aterraría a cualquiera.

Y el padre Amorth de inmediato comenzó el exorcismo, en latín. Y cuando nombró a Jesús, el hombre fijó su mirada en él y comenzó a gritar maldiciones y amenazas en Inglés, y luego le escupió y trató de atacarlo.

Y, por un instante, cuando Amorth le ordenó que dejara el cuerpo del chico, el demonio se calmó.

«Pero luego, gritando y aullando, el demonio lo miró directo a los ojos, botando saliva desde la boca del chico».

-Marcello Stanzione en «The Devil Is Afraid Of Me».

Pero el Padre Amorth continuaba con el exorcismo y le exigía al demonio que dijera su nombre. No supo qué decir cuando el demonio dijo que era el mismísimo Lucifer. Si bien en un momento titubeó, luego tomó fuerzas y siguió con el ritual.

El joven poseído se agitaba, giraba su cuello y daba vuelta sus ojos, y su espalda se arqueó por casi una hora, mientras que la habitación se sumía en un frío que congelaba hasta los pensamientos.

Gamma-Rapho

Y luego el cuerpo del chico comenzó a levitar, y luego cayó brusco sobre una silla. Ahí fue cuando Amorth le exigió a Lucifer que abandonara el cuerpo del inocente joven. Hasta que el demonio accedió y fijó la fecha en la que abandonaría el cuerpo definitivamente.

Así lo retrató Marcello Stanzione en el libro «The Devil Is Afraid Of Me», en el que revela nuevos detalles del Padre Amorth, incluso el temible exorcismo realizado en 1997.

Y es que Gabriele Amorth dijo que enfrentó 60 mil veces al demonio durante sus 30 años siendo el jefe de exorcistas del Vaticano. Y era el más famoso y polémico exorcista de la Iglesia Católica. Enfrentó los poderes oscuros y demoníacos como nadie.

Una de las películas que ha retratado a la perfección un exorcismo, según Amorth, es «El exorcista», de 1973. De hecho, es una de sus favoritas.

La cinta se basó en un caso real ocurrido en St. Louis en los años 50.

«Siempre digo que la gente debería verla, para que miren lo que nosotros hacemos. Por supuesto algunos efectos son exagerados, pero es un buen filme, y exacto substancialmente, basado en una notable novela que refleja una historia verdadera».

-Gabriele Amorth.

Warner Bros.

Y aunque enfrentó miles de veces al diablo, Gabriele jamás le tuvo miedo: «¿Yo miedo de ese animal? Es él quien tiene que tener miedo de mí: yo actúo en nombre del Señor del mundo, mientras que él es sólo el simio de Dios», dijo.

El padre Amorth tenía una sala especial para sus exorcismos, ubicada en el campus de la orden de los Padres Paulistas. Alejada de la ciudad.

Media docena de sillas están perfectamente alineadas para sus asistentes y la familia de quien está siendo exorcizado. Las paredes están decoradas con ocho crucifijos, fotos de la Virgen María, el Arcángel Miguel y hasta una del Papa Juan Pablo II, que suele sacar de sus casillas a los demonios dentro de las personas poseídas.

Pero además de su increíble expertiz en el exorcismo, el padre era conocido por su sentido del humor. Y constantemente desafiaba al demonio al que se enfrentaba.

Según Marcello Stanzione, durante un exorcismo un demonio le gritó que era un glotón, a lo que Amorth respondió: «Bueno, ¿y qué es eso para ti?». Pero también bromeaba con los demás, hasta riéndose de sí mismo.

Pero Amorth era tan respetado y reconocido por su labor, que personas de todo el mundo, incluyendo Inglaterra y España, recurrían a él por ayuda, pues no habían exorcistas cerca de sus casas.

Y aunque Gabriele solía tener éxito, sus exorcismos no eran cosa de minutos. Algunos podían tomar una simple oración y otros meses de ceremonias o años de intentos.

De hecho, uno de sus casos fue una niña de 14 años a la que el demonio se negaba a liberar. Cuando Amorth estuvo en una sesión con la joven, le preguntó al demonio por qué la había poseído, a lo que le respondió «porque es la mejor de la parroquia». Les tomó 12 años liberarla por completo.

Una de las cosas que Gabriele notó en todos sus años de servicio fue que el diablo odiaba particularmente escuchar el Latín y solía hablar en Inglés, incluso si la persona poseída no tenía conocimiento alguno sobre esa lengua.

Así mismo, al demonio le encantaba escupir, vomitar vidrios, rosas, o piezas de metal. De hecho Amorth las guardaba y conservaba en su enorme colección de uñas, llaves y otros objetos que demostraban sus exorcismos.

Incluso, en una ocasión dijo que un demonio que poseyó a una mujer hizo que esta se comiera una radio y, en sus palabras, la mujer comenzó a escupir piezas de esta.

AP

Pero, ¿por qué las personas comienzan a ser poseídas?. El padre Gabriele explicó que el 90% de los casos son personas que han tenido relación con el satanismo o que han tenido prácticas demoníacas.

Muchos de los casos fueron mujeres de mediana edad que habían consultado a videntes y quedaban cargadas.

De hecho, uno de sus últimos exorcismos antes de su muerte en 2016, fue el de una mujer en sus 30, que tenía una voz gutural que no podría parecer humanas. Amorth estaba seguro de que estaba poseída, pues su hermano era satanista.

Y es que para Amorth, el mundo actual está «bajo el poder del diablo».

«Y junto con Satanás, muchos de sus profetas. Personas que se llaman falsos profetas en la Biblia. Falsos porque conducen a mentiras y no a la verdad. Estas personas existen tanto dentro como fuera de la Iglesia. Son fácilmente reconocibles: dicen que hablan en nombre de la Iglesia pero hablan en nombre del mundo. Piden a la Iglesia que asuma los roles del mundo, y de esta manera confunden a los fieles y conducen a la Iglesia a aguas que no son suyas. Son las aguas del maligno».

-Gabriele Amorth en «El último exorcista».

Y, así mismo, advirtió que el diablo «siempre está escondiéndose».

Fuente: upsocl.com

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