Oct 20, 2018
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Lo condenaron por abusar de una niña

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SUCEDIÓ EN DICIEMBRE DE 2016 EN UNA COMUNIDAD ORIGINARIA DE BELÉN

El fiscal había pedido una pena de 12 años, pero la defensa alegó que se deben respetar las costumbres de los pueblos nativos.

Soy inocente. No le he hecho nada. Nunca llegó sola. La trajeron su padre y su madre. Me duele mucho. No sé por qué hace esto.

Me perjudicaron mucho. Estoy lejos de mi mujer y de mi hijo”, dijo en llanto el acusado. Luego, los jueces de la Cámara Penal de Segunda Nominación, Jorge Álvarez Morales, Rodolfo Bustamante y Luis Guillamondegui dieron por concluido el debate y pasaron a deliberar. En el banquillo de los acusados, un joven de 30 años, oriundo de una comunidad originaria de Belén, esperaba el veredicto. Estaba imputado por el delito de “abuso sexual con acceso carnal agravado por la convivencia”. 

El fiscal Gustavo Bergesio remarcó que la víctima tenía 13 años al momento del ultraje, en diciembre de 2016, unos días previos a la Navidad. “Su testimonio es la principal prueba”, remarcó. Sin embargo, recién en agosto, después de ocho meses, pudo contar lo sucedido a sus padres. Como se trata de una familia –tanto la víctima como el victimario- perteneciente a un pueblo originario de Belén, se presentó esta situación ante una suerte de “consejo de mayores”, que tendrían una función similar a la de un juez de Paz. Ante el consejo, el acusado asumió el hecho y firmó un acta pero ese documento carece de valor judicial. Miembros de este consejo se presentaron como testigos y reconocieron que tenían la impresión de que se trataba de un abuso.

Además, la adolescente presentaba síntomas de estrés postraumático y, entre otros elementos de peso, el examen médico indicó que hubo una desfloración de vieja data. Si bien se le imputó el delito de “abuso sexual con acceso carnal agravado por la circunstancia de convivencia”, el representante del Ministerio Público Fiscal advirtió otras posibilidades y consideró que la niña estaba bajo la guarda del dueño de casa, es decir, el imputado. Por ello, no sólo sostuvo la acusación sino que le agregó un segundo agravante “por la guarda” y pidió una pena de 12 años de prisión. 

A su turno, Carolina Acuña Barrionuevo, asesora de Menores, adhirió al planteo del fiscal Bergesio. A la vez, pidió que la Subsecretaría de Familia del Ministerio de Desarrollo Social, organismo que tiene a su cargo el Sistema de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, provea asesoramiento psicológico y la contención necesaria para la víctima.

Pasado el mediodía, los magistrados dieron a conocer el veredicto. Por unanimidad, lo condenaron a la pena de siete años y seis meses por el delito de “abuso sexual con acceso carnal” (sin agravantes). También se hizo lugar al planteo de la asesora de Menores.

 

De costumbres y derechos

En tanto que Guillermo Narváez, abogado de la defensa, pidió la absolución por el beneficio de la duda y en caso de ser hallado culpable, que se diera la pena mínima por el delito de “abuso sexual simple”. Para el abogado, se debía tener en cuenta la aplicación del derecho consuetudinario, habida cuenta que el imputado pertenece a un pueblo originario, como tal no sólo se rigen por costumbres sino que también están amparados por garantías de pactos y tratados internacionales. Narváez resaltó que se deben respetar tales posturas. Por ello, consideró que estas circunstancias podían resultar como un atenuante de la pena.

Además, señaló que no estaban dadas las circunstancias para el agravante “por la convivencia” porque “no cohabitaban bajo el mismo techo” ni tampoco para el de “guarda”. “El imputado no adquirió la guarda legalmente ni por acuerdo”, aclaró.

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Belén

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