Miguel Rodriguez pidió la palabra: “Ella me denunció por una discusión, yo no le pegué”

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Testimonio. Rodríguez declaró durante casi una hora y respondió preguntas de las partes.

Hagamos las cosas bien”, le dijo Miguel Ángel Rodríguez a Cecilia Olima, su ex pareja y madre de sus cinco hijos, el domingo 14 de mayo de 2017, al mediodía. Estaban en una calle de Londres, departamento Belén. Rodríguez le reclamó por los hijos más pequeños, una nena de 12 y un niño de seis años, por entonces. Luego comenzaron a discutir. Cecilia recibió 24 puñaladas de la mano de Rodríguez y se lo acusó por “homicidio doblemente agravado por haber existido una relación de pareja y por violencia de género”.

El lunes comenzó el debate, en la Cámara Penal de Segunda Nominación. En la primera audiencia, se abstuvo a declarar, pero ayer pidió la palabra y ante los jueces Jorge Álvarez Morales, Rodolfo Bustamante y Luis Guillamondegui dio su versión. Contó que vivían en casas separadas. Al hijo más pequeño –que vivía con su mamá- lo veía todos los días. “Él era muy cariñoso; teníamos una relación muy especial. Yo vivía para ellos; eran mi vida”, aseguró.

Sobre la mañana de la tragedia, recordó que estaba en su casa; una sobrina llegó porque su familia estaba organizando un asado. “Me preparo para el asado y en una bolsita puse el cuchillo, la carne y el tenedor”, detalló. Luego, se subió a su moto para ir a buscar a su hijo más pequeño, que estaba en la casa de Cecilia. “Cuando llego a la casa, él sale desnudito; se había orinado. Entro y lo alzo”, relató. El niño le había comentado que su mamá se había ido a la casa de una vecina, donde habían estado la noche anterior, en un cumpleaños. “Le di chocolate. Lloraba; me pedía que lo llevara con él. ‘¿Me querés?’, me preguntó. Le preparé un té. Le dije que lo iba a llevar a un asado y se puso contento.

Luego, Rodríguez se fue a la casa de María Alicia Castro, la vecina en cuya casa hubo un festejo la noche anterior. Cuando llegó, Cecilia se había ido, pero la encontró en el camino y le preguntó si podía llevarla a la casa. Ella le contestó que sí y le pidió que la acercara a un lugar; él la llevó. Juntos fueron hasta un oratorio, pero la puerta estaba cerrada. En ese momento, Rodríguez le preguntó porqué la hija había llegado llorando a la casa, la noche anterior, luego de haber estado en la fiesta. “Le seguí reclamando por el changuito. ‘Hagamos las cosas bien’, le dije”, recordó.

Rodríguez detalló que durante esa charla ambos no estaban sobre la moto. También precisó que Cecilia le respondió “no te lo voy a dar. ¿Para qué te lo vas a llevar?”. Según el acusado, su ex pareja comenzó a hablar de la madre y de los hermanos de Rodríguez. “Vivo para ellos… Es lo único que me acuerdo… después fue todo oscuro. No veía nada”, dijo.

A preguntas del fiscal, Gustavo Bergesio, declaró que no se casó con Cecilia porque “ella quería una fiesta grande y no nos alcanzaba”. A la vez, reconoció que pese a la restricción, mantenía contacto con su ex pareja. También detalló que tras la agresión a Cecilia dejó su moto en la casa de un primo y luego se fue a la casa de su mamá.

A su turno, respondió las preguntas de sus abogados defensores Mario Nieva y Guillermo Narváez. Recordó que al momento de ser aprehendido, se encontraba en el fondo de la casa de su mamá. “¿Qué macana me mandé?”, dijo que le preguntó al policía, Eduardo de la Cruz Roldán. A preguntas de los magistrados, reconoció que había dos denuncias en su contra. “Ella me denunció por una discusión… No le pegué. Yo quería denunciarla por el abandono del hijo más chico”. Para finalizar, pidió perdón. “No sé qué pasó por cómo terminó”, expresó.

En esta audiencia, también se presentaron tres testigos más: Ramón Rolando Rodríguez (hermano del imputado), Braian Huertas –quien estuvo con Cecilia en la fiesta de cumpleaños, la noche previa al crimen- y Sergio Marinero, un empleado municipal, compañero de trabajo del acusado. Este testigo contó que para la comunidad de Londres, Cecilia y Rodríguez eran pareja.

Tras estos testimonios, el debate pasó a cuarto intermedio hasta la próxima semana. Para entonces, se espera la declaración del médico que realizó la autopsia. Las partes podrán plantear sus alegatos y los jueces emitirán un veredicto.

Imputación

Sobre Rodríguez pesa una terrible imputación “homicidio doblemente agravado por haber existido una relación de pareja y por violencia de género”. En caso de ser hallado culpable, deberá cumplir una pena de prisión perpetua. Es decir, recién cuando cumpla 35 años de condena y si los informes resultan favorables, podrá acceder al beneficio de algún tipo de salida como la laboral, la transitoria o libertad condicional. Antes no.

En Catamarca, ya se sentaron algunos precedentes por casos similares. A mediados de 2014, la Cámara Penal de Primera Nominación condenó a la pena de prisión perpetua a Francisco Andrés “El Negro la Carpa” Quiroga, por el femicidio de María Rita Valdez, ocurrido en marzo de 2013. Se trató de la primera condena por femicidio de país y en diciembre de 2015, la Corte Suprema de Justicia de la Nación ratificó el falló.

En mayo del año pasado, la Cámara Penal de Tercera Nominación condenó a Marcos Antonio Gutierréz a cumplir el castigo máximo. Había matado, un año antes, a su ex pareja Rosa Alicia Pacheco, de 12 puñaladas. Un crimen similar al de Cecilia Olima.

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