Jul 14, 2019
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Nabiha Diab y Tufick Gáname: Árabes que se arraigaron en Belén y otros puntos del Oeste provincial

Historia y genealogía de una familia de inmigrantes emprendedores.

La inmigración de sirios y libaneses a la Argentina comenzó a partir de 1860, ello debido a los problemas por los que atravesaban esos países, que se encontraron bajo el dominio turco otomano desde 1516 hasta 1918, y luego bajo dominio francés.

La mayor ola inmigratoria fue a principios del Siglo XX por la Primera Guerra Mundial y siguió con la Segunda Guerra Mundial, que ocasionaron inconvenientes en sus aspectos económico y social, además de políticos y culturales, que precipitaron un mayor desarraigo. Debido a la invasión otomana, inicialmente, los emigrantes partían con documentación turca, siendo recibidos en el puerto de Buenos Aires por el Consulado Turco, único en aquella época. Esto causó confusión en los lugares de destino, y es por ello, la errónea denominación de “turcos” a muchos descendientes de árabes. Éstos se radicaron a lo largo y ancho del país, aunque optaron -preferentemente, además de Buenos Aires y Córdoba- por el Noroeste, Cuyo y parte de la Patagonia. Catamarca, Santiago del Estero, Salta, La Rioja, Tucumán y Jujuy atrajeron al mayor número, asentándose principalmente en éstas atraídos por los paisajes, que se asemejaban mucho a sus tierras natales.

 

Los Diab Nemer

“Mis abuelos paternos Nabiha Diab y Tufick Abraham Gáname son el eco de la memoria de muchos inmigrantes árabes que llegaron a tierras del Oeste catamarqueño en busca de una nueva vida. Su objetivo era triunfar económicamente y esto lo consiguieron gracias a su devoción por el trabajo y al alma de comerciantes que siempre los caracterizó.

Mi abuela Nabiha nació el 25 de marzo de 1910 en Maalmeltein – Gobernación Monte Líbano (República del Líbano); fue hija de Rosa Nemer y Michel Diab quienes tuvieron ocho hijos: María, Nabiha, Claire, Elías, José, Jorge, Ivonne y Emile. Mi bisabuelo Michel era arquitecto, tenía una fábrica de mosaicos y se dedicaba a la venta de materiales para la construcción en su país. Todos ellos hablaban el idioma árabe, pero en la escuela era obligatorio el francés, ya que el Líbano a partir de 1918 pasó a ser Colonia Francesa hasta 1943. Por lo tanto, todos hablaban ambos idiomas, salvo José que era políglota. María solía contar que la razón por la cual la familia decidió emigrar a la Argentina fue porque en el Líbano era imposible vivir, ya que por las calles de su pueblo corrían literalmente “ríos de sangre” por las persecuciones religiosas a todos aquellos que profesaban la religión cristiana.

En 1919, a la edad de 19 años, llegó a la Argentina María Diab con su primer esposo Julio Cura, y se asentaron en la localidad de San Blas de Los Sauces (La Rioja), ya que allí él tenía parientes. Cuando en 1930 éste falleció quedó viuda con cinco hijos. Cuatro años más tarde contrajo matrimonio en segundas nupcias con César Nallib Julián y se radicó definitivamente en Belén, ya que su nuevo compañero era un reconocido comerciante. Poseía una tienda de ramos generales, venta por mayor y menor de tejidos artesanales, usina eléctrica, barraca exportadora, molino y una panadería mecánica, llamada “El Barato Argentino” situada en la intersección de las actuales calles Lavalle y Rivadavia de la ciudad de Belén. El emprendimiento estaba en pleno auge de crecimiento, y por ello se vieron en la necesidad de pedir ayuda a sus familiares en el Líbano. Enviaron entonces el dinero para la compra de los pasajes para facilitar el viaje en barco de los miembros de su familia.

La primera en responder al llamado fue mi abuela Nabiha, quien llegó a Belén en 1936. Su hermana María jugó un papel fundamental en la llegada y asentamiento de parte de su familia, ya que les brindó el marco afectivo, familiar y laboral necesario para insertarse en la sociedad belenista. Al fallecimiento de su padre Michel en el Líbano, emigraron hacia la Argentina su madre Rosa junto con su hijo Emile radicándose también en Belén. Ivonne y José se radicaron en la provincia de La Rioja, Jorge en la provincia de Santa Fe, en tanto que Elías y Claire se quedaron en Brasil y Francia (París), respectivamente.

 

Los Gáname

Mi abuelo Tufick Abraham Gáname nació el 21 de agosto de 1910 en Morteros, Departamento San Justo (Córdoba). Su madre habría llegado embarazada de él a la Argentina, siendo el tercero de un total de seis hermanos: Elías Asmen, Miguel Asmen, Tufick Gáname, María Gáname, Farid Alfredo Gáname y Jorge Abdón Gáname. Sus padres se llamaron Emilio (Amín) Gáname (Ganme) y Marta Fechfech, originarios de Douma (República del Líbano). Vivían en Córdoba capital y tenían una tienda de artículos de mercería. Cuentan que a mi abuelo no le gustaba estar encerrado en el local, por lo que tomaba mercadería en consignación y recorría el Noroeste del país proveyendo sus productos tales como cordones, telas, hilos, peines, polvos para la cara, perfumes, pomadas, espejos, collares y demás mercancías a los almacenes de la zona, como así también, recogía pedidos de mercaderías en el interior catamarqueño.

En 1936, en uno de sus tantos viajes a Belén, y mientras tomaba el pedido de mercaderías en la tienda “El Barato Argentino”, conoció a Nabiha Diab que oficiaba de empleada. Cuentan que mi abuelo quedó profundamente enamorado de ella y que, el 27 de octubre del año siguiente, ambos contrajeron matrimonio en la Iglesia de Nuestra Señora de Belén; siendo fruto de esa unión José Antonio y Alberto Emilio Gáname, quien fuera mi padre”.

 

Un hotel y mucho más

“Mis abuelos se instalaron en la vieja casona de la ochava de calles Belgrano y Lavalle, al frente de la plaza principal de Belén, para iniciar un nuevo emprendimiento: el “Hotel Yunka Suma” (Valle Hermoso), anexo bar y restaurante, caramelería, bombonería y venta de productos regionales. Abrieron sus puertas en noviembre de 1937, convirtiéndose en uno de los primeros lugares de alojamiento de la época. Fue el primer bar/restaurante que puso mesas y sillas en la plaza principal de Belén.

El hotel contaba con varias habitaciones y se convirtió en el centro de reuniones sociales de la época. Las principales autoridades del país y de la provincia se alojaron allí, tal es el caso del Presidente de la Nación Arturo Frondizi (1958-1962), el Gobernador de Catamarca Juan Manuel Salas y el Senador Nacional Eduardo Bazán. También se alojaron grandes personalidades de la cultura, el folklore y el deporte, como Jaime Dávalos, Zamba Quipildor y los pilotos de Turismo Carretera Oscar Cavalén y Rodolfo de Álzaga. Otra función importante es que el local ofició como la primera Terminal de Ómnibus de Belén, ya que allí se habilitó la primera oficina de informes y venta de pasajes, que era atendida por mi padre. El frente del hotel era el punto de partida de los colectivos hacia la ciudad de Catamarca, Tucumán, Salta y Córdoba; y también se ofrecía el servicio de taxi para los pasajeros.

Mi abuela Nabiha era profesora titulada de Labores y Bordado (egresada del Instituto Giardina de Córdoba), y aplicó esos conocimientos en el hilado y manufactura de mantas de vicuña, ponchos, pullos, colchas y demás telas artesanales. Ella misma los adornaba a través de sus bordados y los comercializaba en distintos puntos del país, tales como Córdoba, Tucumán, Salta y Santiago del Estero. Llegó a exhibir sus prendas en la primera Fiesta Nacional del Poncho que se realizó en julio de 1967 en la ciudad de Catamarca, a la que asistió en representación del departamento Belén. Mi abuelo Tufick participó en la vida política de Belén, ocupando el cargo de Vocal de la Comisión Municipal cuyo Presidente era Ramón Moreno, mandato que desempeñó entre 1952 y 1953.

El hotel cerró sus puertas el 27 de septiembre de 1971, tras más de treinta años de trabajo ininterrumpido y, hasta el día de hoy, permanece en el recuerdo de nostálgicos vecinos. Es la añoranza de aquellas entrañables épocas en las que el hotel se encontraba rebosante de vida con los huéspedes, con su restaurante de generosos platos en los que se degustaba la típica comida árabe, con su bar punto de encuentro de “paisanos” que hablaban en árabe, fumaban narguile y escuchaban música de su tierra, valses, tangos y folklore en aquella “novedosa” victrola a manivela -luego reemplazada por un tocadiscos- cuyas melodías se extendían por los alrededores para deleite de propios y extraños transeúntes”.

Fuente:https://www.elancasti.com.ar/

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Curiosidades
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Comentarios a Nabiha Diab y Tufick Gáname: Árabes que se arraigaron en Belén y otros puntos del Oeste provincial

  • La verdad gracias por mostrar estas Historias Pasadas me siento ORGULLOSA DE FAMILIA MIS VIS ABUELOS

    Thais 15/07/2019 00:05 Responder
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