Olvidados y precarizados: los becados municipales de Belén quedaron afuera del aumento y estalló la polémica
El acuerdo del 12% firmado por el intendente Cristian Yapura solo beneficiará a la planta permanente y a contratados. Para colmo, el Ejecutivo les recortó la jornada a la mitad bajo el argumento de que «busquen otro trabajo». Cuestionamientos a los gremios ATE y UPCN.
BELÉN – La alegría duró muy poco en los pasillos de la Municipalidad de Belén. A menos de veinticuatro horas de haberse anunciado el acuerdo paritario entre el intendente Cristian Yapura y las conducciones locales de ATE y UPCN para otorgar un incremento salarial del 12% en tres cuotas, un masivo sector de la fuerza laboral encendió las luces de alarma. Los trabajadores precarizados bajo el sistema de becas municipales quedaron totalmente excluidos del beneficio, abriendo una profunda grieta social y política en la cabecera departamental.
La primera cuota del aumento, que tiene carácter no remunerativo y se liquidará con los haberes del mes de octubre (fijando sumas de $40.000 para la categoría 10 y $60.000 para la 24), alcanzará de forma exclusiva al personal de planta permanente y a los agentes contratados. De este modo, los becados —quienes representan el eslabón más desprotegido de la administración— vuelven a quedar al margen de la mesa de negociaciones, profundizando su situación de vulnerabilidad económica.
Tareas de riesgo, falta de insumos y el polémico «recorte de horas»
La exclusión dolió el doble entre los damnificados debido a la naturaleza de los servicios que prestan. Muchos de estos trabajadores se desempeñan diariamente en áreas operativas clave de la ciudad, cumpliendo en reiteradas oportunidades con tareas específicas de alto riesgo o consideradas directamente insalubres (como la recolección de residuos, bacheo o mantenimiento de cloacas). Pese a poner el cuerpo, carecen de los derechos laborales más elementales: no cuentan con aportes previsionales, carecen de obra social y no perciben un salario básico que dignifique su condición de servidores públicos.
A este complejo panorama se sumó en las últimas horas una medida del Ejecutivo que generó indignación y miedo a perder el sustento: quienes antes cumplían cuatro horas diarias de labor municipal sufrieron una reducción forzosa a solo dos horas de trabajo.
Según trascendió desde las oficinas de la intendencia, el argumento oficial para defender este recorte es que la reducción horaria busca que los becados «puedan disponer de tiempo libre para salir a buscar otra fuente laboral en el sector privado». Sin embargo, en el pueblo la medida se interpreta de una forma mucho más cruda: los afectados se preguntan si este vaciamiento no es en realidad una estrategia encubierta para desarmar y licuar progresivamente el sistema de becas sin pagar indemnizaciones.
Entre las promesas de campaña y la realidad del pueblo
La situación coloca al intendente Yapura en el centro de las críticas políticas. Durante la pasada campaña electoral, el actual jefe comunal había levantado la bandera de la justicia social, planteando de forma reiterada la necesidad impostergable de terminar con la precarización laboral dentro del municipio. Sin embargo, el escenario actual muestra todo lo contrario y reabre un viejo interrogante: ¿los becados son parte del municipio cuando hay que salir a limpiar las calles bajo el sol, pero quedan afuera cuando llega la hora de discutir derechos?
La polémica también salpica de lleno a los gremios firmantes. Los delegados de UPCN y ATE se sentaron a la mesa de votación, pero los precarizados reclaman que nadie los representó ni alzó la voz por ellos. El reclamo de las bases ya no pasa únicamente por un porcentaje de aumento ante la inflación, sino por la estabilidad laboral, la entrega de indumentaria y calzado adecuado —que escasea en varios sectores— y un reconocimiento institucional básico.
Decirle hoy a un vecino de Belén que trabaje menos horas para conseguir otro empleo suena casi a una utopía. En un contexto departamental donde el comercio local sufre una fuerte caída de ventas y asfixia tributaria, y donde el sector privado casi no genera puestos vacantes, soltarle la mano a los becados parece ser el inicio de un conflicto social que recién empieza y que el intendente Yapura, hasta el momento, ha preferido esquivar sin brindar ninguna explicación pública. /Con información de El Portal Noticias
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