Jun 12, 2015
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REQUIEM por Rodolfo Raffino

REQUIEM por Rodolfo RaffinoEl día del estudiante de 1990, en la esquina de la casa de piedra en Londres -tal vez como presagio- sobre la RN40, giraba en reversa una camioneta Ford blanca… y, entre intentos de esquivarla, antes de bajarme de la moto, comenzamos a discutir con el chofer de la maniobra.

Grande fue la sorpresa cuando se baja de la camioneta el Dr. Rodolfo Raffino, titular de Arqueología Argentina, que por entonces cursaba en el quinto año de Antropología, junto con Aylen Capparelli y María Marta Todere, testigos del encuentro como del cambio de actitud de ambos, en un dialogo parecido:

-Negro, que haces aquí.
-Yo, vivo por aquí.
-Entonces, vení mañana a excavar con nosotros en El Shincal.

Desde entonces, aquel lugar que recorrí en mi adolescencia e infancia, comenzó a cobrar sentido y a re-significarse hasta plantarse como uno de los más emblemáticos entre los sitios arqueológicos del horizonte inka en Catamarca.

En cada viaje se planteaba acaso un nuevo desafío. La camioneta lista y en condiciones para la salida, los “fletes” y los “vaqueanos” preparados y hablados, y el “habío” apenas suficiente para el día a día, así como las tareas para el equipo que se quedara in situ… excavando… repitiendo, de tanto en tanto, cuando se acordaba y en tono de burla “…el equipo los cortapalos preparados para salir temprano en la mañana…”. Y allá íbamos, la mayoría de las veces bien, otras no tanto.

A la par de la puesta en valor de El Shincal, de los trabajos in situ de prospección, muestreos, planimetrías, excavación y anastilosis que no se detuvieron durante más de 11 años de intervenciones ininterrumpidas, con asesoramiento científico y técnico de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la UNLP como del CONICET, y a partir de una base financiera entre subsidios, aportes de la Embajada de Gran Bretaña, National Geografic, como de la contribución municipal de Londres, promovieron los años más prolíficos de la producción científica de Rodolfo Raffino.

“Descubriéndose” en el trabajo diario y entre características típicas del patrón de asentamiento, diferentes niveles de aterrazamiento, vanos y paramentos trapezoides que particularizan tanto a la Casa del Jefe-, La Atalaya o Divisadero, La Casa de la Piedra Incada, así como los diferentes Rectángulos Perimetrales Compuestos (RPC), repartidos entre las más de 30 hectáreas del asentamiento, con el aporte de Ian Farrington, Raffino proponía reconsiderar algunas simetrías y asimetrías entre las recurrencias inkas de El Shincal.

Para legarnos estas y muchas otras preguntas, como magistrales exposiciones que harán un siempre presente sobre el área de la reserva, tanto así como los años de intervenciones in situ que han generado toda una escuela de formación e investigación de campo, para otros más de veinte doctores y doctorandos, que al despedirlo, agradeceremos su contribución al conocimiento y la defensa de los derechos de igualdad e inclusión de las comunidades locales en los proyectos de investigación, como su desinteresada protección académica para otros colegas durante los oscuros años de la dictadura cívico-militar como la posterior noche estigmatizante y discriminante, así como personalmente, desde aquel día que se inició a partir de la discusión en la casa de piedra y continuó como contribución para construir en el espacio del área de la Reserva Arqueológica Inka Shincal (RAIS), una “zona liberada” al conocimiento.

Por Darío Iturriza

Seccion:
Culturales · Londres
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