Tucumán inicia la recuperación tras un mes de lluvias extremas, aunque el mal tiempo no cede
Durante este mes de enero, Tucumán y varias provincias del Noroeste Argentino atravesaron un período de lluvias extraordinarias que superó ampliamente los registros habituales para esta época del año. La persistencia y la intensidad de las precipitaciones provocaron graves inundaciones, con importantes daños materiales y consecuencias sociales en distintos puntos de la región.

En Tucumán, el impacto del temporal se sintió prácticamente en toda la provincia. Desde los Valles Calchaquíes hasta el norte y el sur tucumano, las lluvias generaron desbordes de ríos, anegamientos y complicaciones en caminos y rutas. Como se repite en cada evento de estas características, las ciudades del sur provincial fueron las más castigadas, debido a su cercanía con la montaña y a las cuencas de ríos que descienden con gran caudal durante las tormentas.
Ahora continúan las tareas de recuperación de la infraestructura vial, con trabajos para restablecer caminos y rutas afectadas. En el Gran San Miguel de Tucumán aún permanecen alrededor de 70 personas evacuadas, mientras que el balance del mes deja, hasta el momento, dos víctimas fatales como consecuencia directa del temporal.
Vecinos de distintas localidades manifestaron su preocupación y reclamaron la realización de más obras de infraestructura para prevenir este tipo de situaciones, especialmente desagües y defensas hídricas. En ese marco, el gobernador Osvaldo Jaldo recorrió este martes las zonas inundadas y supervisó el avance de la asistencia y las tareas de recuperación.
Sin embargo, la situación sigue siendo delicada. Tucumán se mantiene en alerta amarilla por tormentas a partir de la tarde del miércoles y los pronósticos indican que el clima continuará inestable durante los próximos días, lo que mantiene en vilo a las autoridades y a la población mientras la provincia intenta dejar atrás los efectos de las inundaciones. /Contexto Tucumán



