| Info General | 03/03/2026 |

El Vaticano sancionó a un cura argentino por abuso sexual y le aplicó una sanción ejemplar de por vida


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El Vaticano dispuso una sanción histórica contra el cura Damián Rodríguez Alcobendas, quien se desempeñaba en una parroquia dentro de Nordelta, al imponerle la prohibición perpetua para el ejercicio de todo oficio eclesiástico por un caso de abuso sexual a un menor denunciado exclusivamente ante la Iglesia.

La medida fue comunicada este lunes por el Obispado de San Isidro y responde a hechos ocurridos entre 2003 y 2004, en un ámbito vinculado a la vida privada del sacerdote. El caso, que presenta características inéditas respecto de otros antecedentes en la zona, fue denunciado dos décadas después y únicamente dentro del ámbito eclesiástico, según consignó el diario La Nación.

La decisión de la Santa Sede y el rechazo de la apelación

La sanción fue confirmada luego de que Rodríguez Alcobendas presentara una apelación ante la Santa Sede. El Colegio para el examen de los recursos en materia de delitos graves de la Santa Sede notificó al obispo diocesano, monseñor Guillermo Caride, la resolución definitiva.

Según el comunicado oficial del episcopado de San Isidro, el organismo rechazó la apelación y confirmó la culpabilidad del sacerdote en el delito grave contra el sexto mandamiento cometido con un menor.

La decisión no solo ratificó la responsabilidad, sino también la pena impuesta, que consiste en:

Prohibición perpetua para el ejercicio de todo oficio eclesiástico.

Prohibición de desempeñar cualquier función directiva o administrativa en ámbitos parroquiales, seminarios e institutos vinculados.

Impedimento para ejercer oficios dependientes de autoridades eclesiásticas.

Prohibición de ejercer docencia en áreas teológicas o pastorales.

Prohibición de recibir encargos de tutorías o asesoramiento de menores de edad en cualquier ámbito.

De esta manera, la sanción impuesta por el Vaticano establece un límite definitivo en la carrera eclesiástica del sacerdote y restringe cualquier posibilidad de contacto con menores.

Cinco años sin ministerio público y advertencia de dimisión

La resolución incluye además una disposición adicional. Durante cinco años, Rodríguez Alcobendas no podrá llevar adelante públicamente el ejercicio del ministerio sacerdotal.

El comunicado precisó que se le ha impuesto un precepto penal, disponiendo que, en caso de incumplimiento de la pena aplicada, será sancionado con la dimisión del estado clerical. Este punto introduce una advertencia explícita respecto de las consecuencias ante cualquier eventual transgresión a las restricciones establecidas.

Un caso distinto a otros antecedentes en la zona

El hecho que motivó la sanción no ocurrió en el ámbito de los colegios de barrios privados de la zona norte del Conurbano bonaerense donde el sacerdote oficiaba como párroco, sino en el contexto de su vida privada y personal.

Esta característica distingue el caso de otros episodios conocidos en la región. Además, la denuncia fue presentada únicamente ante la Iglesia, sin intervención de otras instancias, y recién veinte años después de los hechos.

El comunicado de la diócesis y el pedido de perdón

En el tramo final de la comunicación oficial, la Iglesia Diocesana de San Isidro expresó su cercanía con la víctima del delito.

«Le pedimos perdón por el dolor y la herida que ha padecido, y le aseguramos nuestro compromiso y oración por su vida. Extendemos esta cercanía, a todas las víctimas de abuso, reafirmando nuestra disposición permanente a escuchar, acompañar y actuar con responsabilidad y respeto, trabajando con firmeza para que prevalezca el cuidado de cada persona en nuestra diócesis», señala el texto difundido.

Quién es Damián Rodríguez Alcobendas

Damián Rodríguez Alcobendas, conocido en la diócesis como «padre Damián», había alcanzado notoriedad pública en 2020, durante los primeros meses de la pandemia del coronavirus.

El aislamiento lo llevó a buscar alternativas para comunicarse con los fieles y conseguir donaciones. En ese contexto, salió a recorrer el barrio privado a bordo de una camioneta 4×4 para repartir bendiciones cerca de Semana Santa, tras enviar previamente un mail a los vecinos explicando que pasaría por las calles del barrio cerrado a ofrecer su bendición a cambio de transferencias bancarias destinadas a cubrir los gastos de la parroquia.

Fue sacerdote de la Parroquia Sagrada Familia de Nordelta y también capellán de varios colegios católicos ubicados dentro del complejo urbanístico. Posteriormente fue desplazado de ese puesto y designado capellán del convento de Pacheco de la Congregación de las Hermanas Siervas de María.

Con la resolución definitiva de la Santa Sede, el sacerdote queda alcanzado por una prohibición perpetua para ejercer funciones eclesiásticas, en una decisión que marca un precedente dentro de la diócesis y que cierra el proceso canónico tras el rechazo de la apelación presentada por el propio denunciado.

TEMAS: ABUSO SEXUAL