| Provinciales | 30/03/2026|

Por incumplimientos y morosidad, el Mercado de Abasto se hace inviable



mercado de abasto catamarca

El Mercado Municipal de Abasto Municipal, con su enorme predio ubicado en avenida Juan Chelemín y Circunvalación, cumple una importante función en el entramado comercial de productos frescos, pero de un tiempo a esta parte enfrenta una serie de inconvenientes que impiden que siga trabajando en las actuales condiciones.

Un mercado de abasto es un centro comercial, usualmente de titularidad pública o municipal, como en el caso de la capital catamarqueña, dedicado al abastecimiento mayorista o minorista de alimentos frescos (principalmente frutas y verduras), que actúa como punto central de distribución local para asegurar el suministro alimenticio a la población.

Luego de una traumática mudanza, a mediados de 2016 la Capital inauguró el mercado actual, un espacio de 5.000 metros cuadrados preparado para alojar 55 feriantes. El predio completo tiene cinco hectáreas, administración, laboratorio de bromatología, cámaras frigoríficas y espacios para otros 30 puesteros temporales.
Además de amplios espacios para carga y descarga, hay 2.500 metros cuadrados de cerramiento perimetral, y calles internas asfaltadas.

El lugar cuenta con todo lo necesario para funcionar en óptimas condiciones, y llegó a convertirse en modelo a nivel nacional, ya que por su organización pudo trabajar incluso en tiempos de pandemia, cuando otros mercados del país debieron cerrar por las dificultades del momento.

El Abasto local, en particular con la impronta que le puso la actual gestión, apuntó a sumar un rol de promoción económica y social, contemplando la incorporación de pequeños productores de la zona.

 

Inconvenientes serios
La dinámica del Mercado, sin embargo, comenzó a alterarse en los últimos tiempos, al punto de poner en riesgo la viabilidad del espacio.

Un factor determinante es que la relación costo-beneficio se hace insostenible para el municipio desde el aspecto económico.

La comuna enfrenta constantes y elevados gastos para sostener el predio, que incluyen mantenimiento, seguridad, higiene, inspecciones vehiculares, controles bromatológicos y fundamentalmente suministro de energía eléctrica, que con el consumo de las cámaras frigoríficas deriva en facturas millonarias mes a mes.

Como contrapartida, quienes allí trabajan deben pagar cánones prácticamente simbólicos por su módico precio, precios pensados precisamente para alentar la rueda de consumo que no tienen paralelo en la región.

A modo de ejemplo, se cobran por metro cuadrado 3.000 pesos de un puesto fijo en la nave, 3.800 pesos por un puesto fijo en los tinglados, 1.740 pesos en pasillos internos o externos, 5.040 pesos por cámaras frigoríficas o 3.800 pesos en los depósitos.

Los cánones para que comercialicen productos quienes acrediten su calidad (con certificación del SENASA), son también irrisorios y oscilan entre 1.550 y 4.490 pesos por metros cuadrado.

El canon por ocupación diaria, finalmente, es de 3.000 pesos para feriantes móviles por día y 3.720 pesos por ocupación diaria de puestos.

 

Morosidad extrema
El gran problema es que el pago de estos pequeños tributos alcanzó niveles inéditos de morosidad, en particular de parte de los mayoristas, que en conjunto adeudan ya más de 175 millones de pesos, mientras la comuna sigue haciendo frente a todos los gastos.

En diciembre del año pasado se comenzó a notificar a los morosos para que regularicen su situación, además de iniciarse una tarea de saneamiento para que se respeten los convenios previamente firmados, en relación con los puestos y espacios que se ocupan, ya que en algunos casos se avanzó sobre puestos no otorgados.

Ese no es un dato menor, ya que productores locales que quieren incorporarse no disponen de espacio, mientras se acaparan lugares por otros que simplemente traen productos de estación de sitios como Mendoza o Tucumán, con lo cual se malogra la esencia del mercado en su objetivo de impulsar a los catamarqueños.

La municipalidad ofreció planes de pago para que se normalice la situación, e incluso accedió a pedidos para que los pagos se hagan en efectivo contemplando que algunos productores no están bancarizados. Se les facilitaron también lugares de estacionamiento, y todas las herramientas para que vendan y crezcan, pero en la medida en que no se cumpla de ambas partes el sistema comienza a tornarse inviable.

Los mayoristas morosos tienen conocimiento de su situación, pero si no se resuelve a corto plazo la Municipalidad seguramente deberá adoptar otra clase de medidas.

Hubo hasta aquí flexibilidad y paciencia, en virtud del objetivo de acompañar y que todos crezcan, pero si el esfuerzo se hace de un solo lado no podrá mantenerse indefinidamente.

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