El cultivo de comino y anís lucha por mantenerse vivo en Belén y Londres: claves para proteger la producción y una apuesta por la mostaza

En las instalaciones del Vivero Municipal de Londres se llevó a cabo ayer una jornada técnica y de campo clave para el sector productivo de la región. Bajo el título «Resultados de los monitoreos de plagas y enfermedades de los cultivos de comino y anís», especialistas del INTA se reunieron junto a productores locales para analizar la situación actual de estas plantas aromáticas emblemáticas, advertir sobre la drástica caída en las hectáreas sembradas y presentar alternativas innovadoras para el campo.
La actividad contó con las disertaciones de los ingenieros agrimensores Fernanda Ríos y Rafael Saldaño —integrantes del INTA Coronel Moldes (Valles de Lerma, Salta)— y de la ingeniera agrónoma Gabriela Alemanno, del INTA Belén. La jornada no solo consistió en exposiciones teóricas, sino también en el recorrido por parcelas demostrativas y visitas directas a fincas de productores comineros de la zona.
El monitoreo: la clave para bajar costos y cuidar el suelo
Durante el encuentro, la Ing. Gabriela Alemanno explicó que desde 2023 se vienen realizando monitoreos semanales y quincenales en lotes de Belén, Londres, Salta y Tucumán. Esta técnica consiste en delimitar parcelas de control para evaluar de cerca el avance de plagas, enfermedades y malezas, permitiendo aplicar un Manejo Integrado de Plagas (MIP).
«Monitorear nos permite ser más eficientes al momento de decidir si controlamos o no una amenaza y de qué manera hacerlo. Si dependemos siempre de los mismos agroquímicos y no rotamos los productos, terminamos generando resistencia en las malezas. En Belén, por ejemplo, detectamos una mayor presencia de malezas que en Salta debido al uso repetitivo de ciertos insumos», detalló la especialista, remarcando la importancia de reducir costos de producción y evitar gastos innecesarios en productos químicos y mano de obra.
Preocupación por la fuerte caída en la producción
Uno de los puntos más alarmantes compartidos durante la charla fue la notable reducción de la superficie cultivada de comino y anís en el departamento.
Las cifras hablan por sí solas: mientras que en el año 2005 en Belén se llegaron a cultivar unas 200 hectáreas de comino y 150 de anís, hoy en día apenas quedan unos 8 o 9 productores de comino y un solo productor dedicado al anís (con media hectárea). En Londres, la tendencia es similar, habiendo bajado de 48 a 21 productores dedicados a estas actividades.
Según explicaron los técnicos, las causas son diversas, pero el factor determinante en este momento es el económico y la falta de mecanización. El bajo precio de comercialización que se le ofrece hoy al productor (alrededor de $4.500 a $5.000 por kilo de grano) no alcanza a cubrir los elevados costos de la cosecha. A diferencia de las grandes fincas de Salta —donde el trabajo está totalmente mecanizado en extensiones de más de 50 hectáreas—, en Belén y Londres la labor sigue siendo predominantemente manual, lo que encarece significativamente la producción.
La mostaza: un cultivo aliado para las abejas y el suelo
Entre el verde del vivero municipal destacaron los surcos de floración amarilla intensa correspondientes a la planta de mostaza (variedad Delfina INTA). Su presencia en la jornada no fue casual: la mostaza se perfila como un cultivo de servicio y una gran oportunidad para la zona.
Por un lado, su floración prolongada (de 30 a 35 días) la convierte en una excelente aliada para los productores apícolas, favoreciendo la polinización y aumentando el rendimiento de granos en cultivos vecinos como el anís. Por otro lado, la mostaza posee propiedades biofumigantes: al incorporarse al suelo, ayuda a controlar hongos y nematodos de manera natural. Esta cualidad ha despertado el interés de regiones productoras como Tucumán, que demandan semillas de mostaza para sanear los suelos antes de la plantación de frutillas o pimientos.
Con este tipo de encuentros a campo, las instituciones y los trabajadores del sector buscan sumar herramientas técnicas, optimizar recursos y encontrar alternativas que permitan revitalizar la tradición aromática de la región.
TEMAS: INTA, LONDRES


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